Conoce la historia del parque que inspiró a Walt Disney para hacer Disneyland y que queda en Sudamérica

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Novedosa y esplendorosa. Abandonada o desaprovechada. Diversos han sido los estadíos que ha atravesado la “República de los Niños”. ¿Quieren repasar un poco su increíble historia? Aquí vamos:

Todo comenzó con una intención:

“Yo quiero hacerle un regalo a Evita Perón, pero no quiero que se entere, y quiero hacer algo por los niños que sea original”.

Eso fue lo que le dijo el entonces Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Domingo Alfredo Mercante , al arquitecto Jorge Lima. Mercante quería hacerle un regalo tan grande a Evita, como el amor que le tenía. Para hacer ese “obsequio”, se expropiaron 53 hectáreas del Swift Golf Club ( dicen que con el Google Maps todavía se pueden ver los hoyos ) ubicadas en el barrio de Manuel B. Gonnet, perteneciente al partido de La Plata.

Fue así como los arquitectos del Estudio Lima, Cuenca y Gallo, sorprendidos al recibir una propuesta tan diferente, debieron darle una respuesta a Mercante: “La idea madre se me ocurrió inspirada en esos cuentos para niños, en las cosas mágicas, los cuentos de gnomos, de hadas. Ese fue el origen de la ambientación. Era hacer una ciudad, pero después se fue agrandando para hacer una República. Y surge la idea de hacer la instrucción general del chico viviente, desde plantar una semilla hasta ser presidente de la República de los Niños. Respetando todas las estructuras, pero con lenguaje infantil “ comentaba Lima.

Inspirados en los cuentos de Andersen y Grimm o las leyendas de Mallory y Tennyson, finalmente se construyeron los 35 edificios que forman parte del parque, que contienen una mezcla de estilos europeos medievales e islámicos.

Mercante, resaltaba cada vez que se le preguntaba, su deseo de “poner al niño en un medio de alegre esparcimiento, en directo contacto con las responsabilidades ciudadanas del futuro, para que cuando llegue a hombre sea un argentino consciente de sus deberes, derechos y obligaciones”. De allí que nunca quedó demasiado claro su objetivo, ni el de “La Repu”.

Tal es así, que una de las ideas para cumplir el cometido, era que durante todo un año, los niños se quedaran viviendo en la República de los Niños, sin la presencia de mayores, para cumplir todo un ciclo político, institucional y productivo. Si lo pensamos seriamente, una locura. Una intención que nos retrotrae más a la novela del Golding, “El señor de las moscas”, que a los mágicos y encantadores cuentos del que hablaban los arquitectos.

Inaugurada finalmente el 26 de noviembre de 1951, la gran fiesta para dicho evento no comenzó como se esperaba. Al menos para Mercante. Evita, ya acosada por su enfermedad, no pudo asistir.

Oficinas gubernamentales, iglesias y hasta un Banco de la Nación. Todo con mobiliario adecuado al tamaño de los niños. Una arquitectura llamativa y original, terminó de gestar un parque hermoso. ¿Y ahora? ¿Parque didáctico o de entretenimientos? ¿Educativo o adoctrinador?

Vaya uno a saber bien si el frustrado intento de Mercante de tener a Eva el día de la inauguración, lo deprimió o qué. Lo cierto es que durante los primeros meses de vida de la República de los Niños, las actividades se redujeron a festejos tradicionales, como la Pascua. Huevos y conejos de chocolate, confites y….¡hasta el año que viene niños!

El Parque que inspiró a Walt Disney

Se afirma que el famoso productor y dibujante Walt Disney, visitó La República de los Niños y que sorprendido por tanta belleza se inspiró para crear Disneylandia. Este último parque, el primero de los tantos de la empresa, fue inaugurado 4 años más tarde que el platense, en Anaheim, California.

Quienes desmienten esta versión, acusan que el único viaje de Walt Disney a la Argentina fue en el año 1941 y que su segunda visita, años después de la inauguración de La Repu, no está comprobada. OK. Entonces Walt no se inspiró en La Repu para hacer Disneylandia. Podríamos decir que eso tampoco es tan cierto, ya que para ese entonces, no era necesaria su presencia física para inspirarse en el talento argentino.

Durante su primera visita, la Argentina era pionera en lo que a técnicas de dibujos animados se refiere. Siendo “Upa en apuros”, un reconocido cortometraje de animación del año 1942, muy adelantado para su época, que sorprendió al bueno de Walt. León Poch, uno de los dibujantes de Patoruzú, fue uno de los artistas que convivió con Disney durante su visita. Su familia aún conserva material fotográfico de esas jornadas, con la foto grupal con todos los dibujantes. Como podrán ver en imágenes, aparentemente Walter le tomó el gusto a la cultura local, ya que se tomo el tiempo de bailar una chacarera, bien argenta.

De aquel viaje, también está comprobada su relación con Florencio Molina Campos, a quien contrató para asesorar algunos de sus filmes, debido a la admiración que le produjeron sus dibujos gauchescos.

El vínculo es real, documentos sobran de su buena relación con varios animadores y dibujantes argentinos. Y si bien está en duda esta segunda visita, sus contactos, amistades e intereses en observar lo que ocurría en este país continuaron.

¿O acaso el no volver, impide que se haya inspirado en La Repu para hacer su Disneylandia?

Quienes no encuentren similitud entre el Centro Cívico de la República de los Niños de Gonnet, con la vía principal de Disneylandia, Plaza Principal y el Castillo al fondo, es porque no quiere verlo o prefieren desmerecerlo.


Pero el parecido es tan llamativo, que negarlo es casi como decir que Mickey Mouse, no está inspirado en el conejo Oswald (¡Otra muy buena historia del genio de WD!).

Durante el septiembre pasado, en la exhibición de arte itinerante “How To Read Pato Pascual: Disney’s Latin America and Latin America’s Disney”, se invitó a autoridades del municipio platense a California, para para participar de la muestra de influencia cultural entre el continente y la compañía norteamericana. Lo que refuerza aún más esta teoría.

Más allá de sus historias, “La Repu” es un lugar digno de visitar. Mucha gente conoce o se acerca a la Ciudad de La Plata, gracias a este atractivo, que luego de varios años de poco mantenimiento, ha logrado recuperar buena parte de su patrimonio y belleza. Con el agregado de algunos sitios gastronómicos locales que le dan mayor impulso al centro cívico.

Ya que supuestamente Disneylandia se inspiró en “La Repu”, siempre pensé que la misma podría tomar algunas cosas buenas de aquel Parque de Walt, con atracciones más modernas. Donde se puedan conocer de una forma más divertida personajes autóctonos, como Patoruzú, Isidoro, Hijitus, Clemente, la Tortuga Manuelita o la genial Mafalda. En este caso, tratando de acercarle esa chance a los chicos de bajos recursos que no pueden ir a los parques de Disney. Que se convierta en un lugar al que quieran, y puedan ir niños de cualquier estrato social. La ciudad de La Plata, gracias a su Universidad Pública, cuenta con el talento como para llevar adelante emprendimientos de estas carácteristicas. Si esto se logró a fines de los ´40, ¿Cómo no poder hacerlo ahora?

Un parque que se convierta definitivamente en un atractivo de un día entero, y que la grandes y chicos se queden con muchas ganas de volver, y seguir visitando la hermosa ciudad de La Plata. Educacional, divertido y turístico. ¿Eran esos los cometidos del Parque? No lo sé, pero son los que creo que muchos compartimos.

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