Un episodio de estrés y un sueño disparatado llevaron a este joven argentino a correr por la Ruta 40 durante 276 días

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Del estrés al desafío de correr por la Ruta 40, así podría describirse la historia de Martín Rodríguez. Recorrer caminos entre altas montañas, sierras y valles, genera que sea una de las experiencias viajeras más increíbles del mundo. Pero no sólo es un montón de paisajes, también es historias. De viajeros y nativos. Historias que se mueven entre la aventura, la pasión, el encuentro, la admiración. La historia de Martín es una de ellas.

La ruta turística más importante del país conecta las provincias de Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta y Jujuy. Sus 5194 km la convierten en un atractivo turístico en sí mismo gracias a la diversidad de paisajes que ofrece.

Un Episodio De Estrés Y Un Sueño Disparatado Llevaron A Este Joven Argentino A Correr Por La Ruta 40 Durante 276 Días
Un episodio de estrés y un sueño disparatado llevaron a este joven argentino a correr por la Ruta 40 durante 276 días

Martín nació y creció en Tandil, una localidad de la provincia de Buenos Aires. Actualmente tiene 27 años. A los 21 se recibió de profesor de educación física.

En agosto de 2014 sufrió un pico de estrés. Trabajaba 13 horas por día y contaba con responsabilidades en tres trabajos. Un día salió de trabajar de su empleo que tenía durante la mañana y se dirigió hasta la casa de su hermana para bañarse y luego dirigirse a otro de sus trabajos.

Según cuenta, se acostó en una cama cinco minutos y se quedó “dormido”. Esto según él. La realidad fue otra: seis horas después se despertó en las sierras de Tandil, habiendo hecho 10 kilómetros totalmente inconsciente. Esa noche fue derivado al hospital de la ciudad, donde quedó internado. En la misma habitación, se encontraban una mujer con la columna quebrada y un nene que también estaba enfermo. Recuerda que ambos gritaban del dolor que sentían. Y así se durmió.

Durante ese descanso, soñó que corría. Que iba por una ruta y corría. Como si hubiera sido un presagio a lo que tiempo después lo iba a coronar como uno de los héroes de su querida ciudad de Tandil. Genera piel de gallina, pero lo que parecía un desafío rebelde tiene semejante historia de fondo.

Pasó de ser el sueño del peor día de su vida a ser el sueño de su vida cuando se pone en campaña para hacer realidad ese acto de correr. Luego del episodio de estrés, que le ocasionó tanta exigencia personal y laboral,  corrió una carrera en Tandil y cuando llegó a la meta se dio cuenta de que eso era lo que tenía que hacer para convertir aquel hecho traumático de agosto en algo positivo.

Correr Por La Ruta 40

Martín quería conseguir auspiciantes y sustento económico para realizar el desafío pero al no tener una trayectoria en el atletismo, nadie apostaba a que pudiera correr por la Ruta 40. Intentó conseguir difusión y tampoco tuvo éxito. De hecho quiso hacer contacto con tres librerías de la localidad para que donen artículos escolares, y a modo de gastada en una de las tiendas sólo le regalaron una lapicera. Pero lejos de frustrarse, se sintió más motivado.

¿Qué pasó con su sueño?

Correr Por La Ruta 40

Efectivamente sucedió: Martín logró correr por la Ruta 40. Para ser más exactos, hizo 5729 kilómetros en 276 días. Por lo general corría 8 o 9 días, y descansaba dos. Usó 9 pares de zapatillas y rompió dos carpas por las condiciones climáticas.

Correr Por La Ruta 40

Lo hizo acompañado de un carro que superaba los 70 kilos. Era muy difícil subir e incómodo bajar. Se encajaba en el ripio, en los ríos que cruzaban la ruta y cuando había viento en contra era una odisea. No obstante sin él no hubiera podido lograr todo lo que logró. Fue su “hogar” durante los 9 meses de aventura lejos de su casa. Desde hace poco decidió inmortalizar ese recuerdo en su piel, transformándolo en un símbolo para siempre.

Correr Por La Ruta 40
Correr Por La Ruta 40

El próximo desafío de Martín es correr el Aconcagua, y para eso piensa prepararse durante este tiempo. Cualquiera lo apodaría como un pibe con altas llantas, (como solemos hablar de las zapatillas en Argentina).

La de Martín sin dudas es una historia de superación. Tuvo muy claro el lugar donde estaba parado, aunque poco importa con qué calzado. Martín corrió para alcanzar un objetivo. Al fin y al cabo, las cuestas de la vida se transitan mejor con los pies sobre la tierra.

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