Costa Rica sumó un nuevo capítulo a su reconocida política de conservación ambiental al convertirse en el primer país del mundo en eliminar todos sus zoológicos estatales, una medida que busca priorizar el bienestar animal y la protección de la biodiversidad.
La decisión se concretó tras el cierre definitivo de los dos últimos zoológicos administrados por el Estado: el Zoológico Simón Bolívar, ubicado en San José y con más de un siglo de historia, y el Centro de Conservación de Santa Ana. Los animales que vivían en ambos establecimientos fueron trasladados a centros especializados de rescate y rehabilitación, donde recibirán cuidados en condiciones más similares a las de su entorno natural.
El proceso no ocurrió de un día para otro. En realidad, comenzó en 2013, cuando el gobierno costarricense aprobó una legislación orientada a reemplazar el modelo tradicional de zoológicos por espacios enfocados en la conservación y recuperación de la fauna silvestre. Sin embargo, cuestiones legales y contratos vigentes retrasaron la aplicación definitiva de la medida durante más de una década.

Finalmente, en mayo de 2024, el contrato que permitía seguir operando a los zoológicos estatales expiró y las autoridades decidieron no renovarlo, marcando así el cierre definitivo de estas instalaciones.
Más de 250 animales fueron trasladados a centros especializados donde atraviesan procesos de evaluación, rehabilitación y adaptación. El objetivo es garantizarles una mejor calidad de vida y, en los casos posibles, prepararlos para regresar a entornos más cercanos a la vida silvestre.
La medida está alineada con la histórica apuesta ambiental de Costa Rica. A pesar de ocupar apenas una pequeña porción del planeta, el país alberga aproximadamente el 6% de la biodiversidad mundial, con más de 500.000 especies registradas entre animales, plantas y hongos.
Además, cerca del 25% de su territorio está protegido mediante parques nacionales, reservas biológicas y áreas de conservación, convirtiéndolo en uno de los líderes mundiales en preservación ambiental.
Los espacios que antes funcionaban como zoológicos tampoco quedarán abandonados. Las autoridades planean transformarlos en un jardín botánico y un parque natural urbano, reforzando el compromiso del país con la educación ambiental y la protección de los ecosistemas.

Sin embargo, Costa Rica aún mantiene zoológicos privados. Según organizaciones defensoras de los animales, existen al menos 18 establecimientos de este tipo que continúan operando. Algunos trabajan bajo modelos de rescate y conservación, mientras que otros siguen siendo objeto de debate en relación con los estándares de bienestar animal.
Aun así, el cierre de todos los zoológicos estatales representa un paso histórico y convierte a Costa Rica en un referente global para quienes promueven nuevas formas de conservación que prioricen la vida de los animales fuera de las jaulas.








