Un grupo de investigadores vinculados a la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, desarrolló un sistema de sensores de bajo costo capaz de detectar gases volcánicos en tiempo real, una tecnología que promete mejorar la detección temprana de erupciones y fortalecer la prevención de desastres naturales en distintas partes del mundo.
El proyecto, impulsado por la empresa VolcanoTech, utiliza componentes accesibles y fáciles de instalar para monitorear la emisión de dióxido de azufre (SO₂), uno de los principales indicadores de actividad magmática bajo la superficie terrestre.
Cómo funciona la tecnología

El sistema combina una cámara de teléfono inteligente modificada con un pequeño procesador Raspberry Pi. La cámara fue adaptada para captar radiación ultravioleta, lo que permite medir la concentración de dióxido de azufre presente en la atmósfera.
Cuando los niveles de este gas aumentan de forma inusual, los sensores envían la información en tiempo real a centros de monitoreo, donde especialistas analizan los datos y evalúan la posibilidad de una futura actividad eruptiva.
Además, los dispositivos pueden instalarse en red para generar mapas precisos sobre la distribución de gases y facilitar el seguimiento de volcanes activos.
Ya funciona en varios países
Uno de los principales beneficios del sistema es su bajo costo, que permite implementarlo incluso en regiones con recursos limitados.

Actualmente, la tecnología ya se utiliza en Chile, Ecuador, México e Indonesia, mientras que Argentina y Costa Rica figuran entre los próximos países donde comenzará a instalarse.
Cada sensor puede operar de forma autónoma y transmitir información de manera continua, mejorando la vigilancia en zonas montañosas o de difícil acceso donde los sistemas tradicionales resultan más complejos y costosos.
Una herramienta clave para prevenir desastres
Los científicos explican que monitorear de forma permanente el dióxido de azufre permite detectar cambios en el comportamiento de los volcanes antes de una posible erupción.
Esta información puede compartirse con organismos de protección civil y autoridades locales para emitir alertas tempranas, planificar evacuaciones y reducir los riesgos para las comunidades cercanas.
Además del monitoreo volcánico, la red de sensores puede integrarse con sistemas que analizan la calidad del aire y las condiciones meteorológicas, generando una base de datos más completa para estudiar la actividad volcánica y su impacto ambiental.
Tecnología accesible para una vigilancia global
Los desarrolladores consideran que este tipo de soluciones representa un cambio importante en la gestión del riesgo volcánico, ya que democratiza el acceso a herramientas de monitoreo que antes solo estaban al alcance de proyectos con grandes presupuestos.
El intercambio de información en tiempo real entre distintos países también permitirá mejorar la cooperación internacional y ampliar el conocimiento científico sobre el comportamiento de los volcanes, favoreciendo una respuesta más rápida y eficiente ante futuras emergencias.








