Después de más de cuatro décadas sin una presencia confirmada, una pequeña ave podría volver a formar parte de los paisajes del sur de España. Andalucía recibió 18 ejemplares de torillo andaluz procedentes de Marruecos, como primer paso de un ambicioso proyecto para recuperar una especie que desapareció del territorio español.
Los ejemplares llegaron al puerto de Algeciras el 9 de septiembre y actualmente permanecen en el Centro de Conservación de la Biodiversidad Zoobotánico de Jerez. Allí comenzará una etapa fundamental del proyecto: la cría en cautividad, con el objetivo de formar una población suficientemente estable para que, en el futuro, algunos ejemplares puedan regresar a los espacios naturales donde históricamente vivió la especie.
El torillo andaluz (Turnix sylvatica) es considerado actualmente extinto en toda Europa. La subespecie que habitó España, T. s. sylvatica, sobrevive únicamente en Marruecos y atraviesa también una situación vulnerable.
El último registro confirmado fue en Doñana
Durante los siglos XIX y XX, el torillo andaluz estuvo presente en buena parte de Andalucía, especialmente en las zonas costeras. Pero sus poblaciones comenzaron a disminuir progresivamente durante la segunda mitad del siglo pasado.
En la década de 1970 ya quedaban muy pocos registros seguros en Huelva y Cádiz, mientras que también existían posibles avistamientos en Sevilla y Málaga.
El último registro considerado indudable ocurrió en 1981, cuando un ejemplar fue cazado en Doñana. Después aparecieron algunas observaciones y registros indirectos en sectores del litoral de Cádiz y Huelva, pero ninguno permitió confirmar de manera definitiva que la especie continuara establecida en España.
Desde entonces, el torillo andaluz quedó fuera de la fauna española.

Una especie pequeña que perdió su hábitat
El torillo andaluz tiene un tamaño similar al de una codorniz: mide aproximadamente 15 centímetros de largo y posee una envergadura de entre 25 y 30 centímetros.
Su desaparición estuvo relacionada principalmente con la transformación de los ambientes donde vivía. La expansión de los regadíos, las reforestaciones y las nuevas infraestructuras asociadas a la urbanización del litoral modificaron profundamente los herbazales y matorrales costeros que necesitaba para sobrevivir.
A esto se habría sumado otra amenaza particular. Por su aspecto similar al de otras aves de caza, pudo convertirse en víctima de la caza por confusión, contribuyendo todavía más al deterioro de sus poblaciones.
El problema continúa en Marruecos, donde se encuentra la única población superviviente de la subespecie que antiguamente habitaba España. Los últimos registros disponibles indican además una tendencia descendente.
Los 18 ejemplares son apenas el comienzo
La llegada de estas aves a Andalucía no significa que serán liberadas inmediatamente en la naturaleza.
El proyecto comenzó a prepararse hace aproximadamente un año y medio, con trabajos técnicos, la creación de un grupo especializado y la coordinación entre diferentes organismos.
Incluso obtener los ejemplares requirió un proceso especialmente delicado. Los equipos encargados de la conservación debieron localizar y rescatar huevos de los nidos en Marruecos, que posteriormente fueron incubados hasta su nacimiento.

Ahora, los 18 torillos formarán parte de un programa de reproducción en cautividad. La intención es aumentar progresivamente el número de ejemplares y disponer de una población con suficiente diversidad genética para afrontar futuras liberaciones.
La estrategia contempla realizar cuatro campañas adicionales durante los próximos años, con el objetivo de reunir un grupo reproductor más numeroso y genéticamente diverso.
Marruecos también prepara una población de reserva
La recuperación no quedará limitada a España. En paralelo, se plantea crear otro núcleo de conservación ex situ en el Parque Zoológico de Aïn Sebaâ, en Casablanca.
Ambos centros trabajarían de manera coordinada para fortalecer la población de la especie y ampliar las posibilidades de conservación.
El objetivo final es que los ejemplares criados bajo cuidado humano puedan convertirse en el origen de futuras poblaciones en libertad, siempre que las condiciones de sus antiguos hábitats permitan garantizar su supervivencia.
Para Andalucía, el proyecto representa además la posibilidad de recuperar una especie que formó parte de sus ecosistemas durante siglos.
El torillo podría convertirse en una especie emblemática para la protección de los ambientes costeros, ya que conservar los herbazales y matorrales que necesita también ayudaría a proteger a otras especies de aves que comparten esos mismos espacios.
Después de 45 años sin un registro confirmado en España, los primeros 18 ejemplares ya están en Andalucía. Su regreso definitivo a la naturaleza todavía queda lejos, pero el proceso para conseguirlo ya comenzó.








