Después de meses de incertidumbre y varias negociaciones que no llegaron a concretarse, más de 40 pingüinos de Magallanes que permanecían en el ex Aquarium de Mar del Plata fueron trasladados a la Patagonia. Por decisión de la Justicia, los animales fueron donados a la Fundación Bubalcó, un refugio de Río Negro que acondicionó especialmente sus instalaciones para recibirlos.
El traslado puso fin a una situación que se había prolongado desde el cierre del acuario, en marzo de 2025. Mientras avanzaba el proceso de quiebra de Plunimar S.A. en el Juzgado Nacional en lo Comercial N°20, los pingüinos continuaban en el predio y distintas alternativas para encontrarles un destino no prosperaban.

Entre las propuestas que quedaron sin efecto hubo ofertas internacionales que llegaron a alcanzar los 950.000 dólares por la totalidad de los ejemplares.
Varias ofertas millonarias que nunca se concretaron
Durante 2025 se analizaron distintas posibilidades para trasladar a los pingüinos. En junio, una empresa mexicana había ofrecido 750.000 dólares por todos los ejemplares.
Meses después, en octubre, un oceanario de China elevó la propuesta hasta 950.000 dólares, pero la operación tampoco avanzó porque el depósito correspondiente nunca llegó a concretarse.
También hubo conversaciones con un zoológico de San Pablo, Brasil, que había ofrecido 250.000 dólares por un grupo de entre 26 y 30 pingüinos.
A estas alternativas se sumaron negociaciones y consultas en países como Filipinas y Rusia, donde se había manejado una valuación cercana a los 540.000 dólares.
Ninguna de estas opciones terminó resolviendo el destino de los animales. Ante la continuidad de la situación y los pedidos de organizaciones proteccionistas, finalmente la Justicia decidió que los pingüinos fueran donados a un refugio en lugar de ser vendidos.
Un refugio que nunca había recibido pingüinos
La llegada a Bubalcó implicó un desafío particular. El refugio ubicado en Río Negro nunca había alojado pingüinos, por lo que tuvo que preparar especialmente un espacio para recibirlos y garantizar las condiciones necesarias para su cuidado.
Desde la fundación contaron con emoción los primeros momentos de los animales en su nuevo entorno. Los responsables pudieron observarlos entrar al agua, saltar y recorrer las instalaciones mientras comenzaban a familiarizarse con el lugar.
Según explicaron, cuando llegaron todavía no habían explorado ni siquiera un tercio de su nuevo espacio.
“Por decisión de la Justicia vinieron a Bubalcó, en donde nos da mucho orgullo haberles preparado este nuevo hogar”, expresaron desde el refugio.
Por qué no pueden volver al mar
Aunque se trata de pingüinos de Magallanes, estos ejemplares tienen una característica determinante: nacieron y pasaron toda su vida en cautiverio.
Por esa razón, no pueden ser liberados directamente en su hábitat natural. Dependen del cuidado humano para recibir alimento y mantenerse con vida, por lo que el objetivo del traslado no es prepararlos para regresar al océano, sino ofrecerles un lugar donde puedan permanecer de manera permanente.
“Nuestro parque es eso: un refugio para aquellos que no pueden vivir en su hábitat”, explicaron desde Bubalcó.
La fundación también destacó el trabajo de los antiguos cuidadores de los animales y aseguró que podrán visitarlos en su nuevo hogar.

No todos los pingüinos dejaron Mar del Plata
El traslado no incluyó a todos los ejemplares que permanecían en el antiguo Aquarium.
La sindicatura judicial mantuvo abierta la posibilidad de avanzar con la venta internacional de seis animales considerados de mayor valor: dos pingüinos rey y cuatro pingüinos saltarines.
Estos ejemplares no viajaron a Río Negro y su situación todavía no estaba definida públicamente al momento del traslado.
Los pingüinos tampoco fueron los únicos animales que debieron encontrar un nuevo destino después del cierre del acuario. Los cuatro lobos marinos que permanecían en el predio, Ciro, Joaco, Nazareno y Mía, fueron destinados a Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú.
Para ellos también fue necesario organizar un operativo especial de traslado, con camiones adaptados y jaulas individuales.
Con la llegada de los pingüinos, Bubalcó incorporó una nueva especie a su refugio y asumió el compromiso de brindarles un hogar permanente, mientras los animales comienzan una nueva etapa lejos del predio donde vivieron durante años.








