En el corazón de Turquía existe un destino donde la historia, el bienestar y la gastronomía se encuentran en un mismo viaje. Afyonkarahisar invita a recorrer antiguos paisajes tallados en la roca, relajarse en aguas termales y descubrir una cocina tradicional marcada por un ingrediente tan particular como la amapola.
El recorrido puede comenzar desde las alturas, sobre el valle de Frigia, una región donde los frigios dejaron hace más de 3000 años monumentos y grabados tallados directamente sobre las formaciones rocosas.
Una de las maneras más llamativas de contemplar este paisaje es desde un globo aerostático. Desde el aire, las antiguas construcciones aparecen entre los valles y las formaciones naturales, creando una postal que llevó al piloto Kemal Eryılmaz a comparar el lugar con una “Capadocia Verde”.
Pero el atractivo de Afyonkarahisar no termina en sus paisajes. La región también tiene una larga tradición vinculada con sus aguas termales, que atraen visitantes desde aproximadamente el 1200 a. C.
Un destino conocido como la Ciudad Sanadora
Los manantiales termales son una de las principales características de Afyonkarahisar. Sus aguas se distinguen por su riqueza en azufre, calcio, magnesio y hierro, minerales que forman parte de la identidad de este destino asociado al descanso y al bienestar.
La tradición termal se mantiene vigente y permite combinar los recorridos por los paisajes históricos con momentos de relajación.
Después de explorar las ruinas y disfrutar de los manantiales, la experiencia continúa en la mesa. En el pueblo de Ayazini, la gastronomía local conserva preparaciones transmitidas de generación en generación y tiene a las semillas de amapola como uno de sus ingredientes característicos.
La amapola como protagonista de la cocina
La relación entre la amapola y la gastronomía de Afyonkarahisar forma parte de una tradición que se mantiene hasta la actualidad. La chef Meryem Açıkgöz explica que este ingrediente pertenece a la región y que su uso culinario fue transmitido a través de las generaciones.

Una de las preparaciones que permite descubrir esta tradición es el katmer, una elaboración que se prepara de manera artesanal y que incorpora la amapola a la cocina local.
Así, Afyonkarahisar propone una forma de viajar en la que no es necesario elegir entre historia, naturaleza, bienestar o gastronomía. Un paseo en globo sobre antiguos paisajes frigios, un baño en aguas termales y una comida tradicional forman parte de una misma experiencia.
Más que un destino para recorrer a las apuradas, la región invita a detenerse y conocer sus diferentes dimensiones, desde las huellas de una civilización de hace miles de años hasta las tradiciones culinarias que todavía forman parte de la vida cotidiana.









