El Pacífico frente a Ecuador registra anomalías térmicas excepcionales y el nivel del océano llegó a estar hasta 40 centímetros por encima del promedio.
El océano frente a Ecuador atraviesa un período de calentamiento excepcional que mantiene bajo atención a los organismos científicos. En la región Niño 1+2, ubicada frente a las costas de Ecuador y Perú, la temperatura del agua registra anomalías de hasta 4,1 °C por encima de los valores habituales, mientras que el nivel del mar también permanece elevado en distintos puntos del país.
El escenario está relacionado con la evolución del fenómeno de El Niño, que continúa activo según el Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN). Su último boletín, publicado el 4 de septiembre, señaló que el evento todavía se encuentra en una etapa de desarrollo y que su comportamiento durante las próximas semanas será determinante.

El Pacífico oriental concentra las principales señales
La región Niño 1+2 es especialmente importante para Ecuador debido a su proximidad con la costa continental. Allí, las temperaturas superficiales del océano se ubicaron entre 26 y 28 °C, con anomalías que llegaron hasta los 4,1 °C.
Pero el fenómeno no se limita a la superficie. Una expedición científica realizada durante junio a bordo del buque oceanográfico BAE Orión detectó aguas anormalmente cálidas hasta aproximadamente 100 metros de profundidad.
En esa columna de agua se registró una anomalía cercana a los 2 °C, un dato relevante porque, en condiciones habituales, el calentamiento asociado a estos eventos suele concentrarse principalmente en las capas más superficiales.
Esta modificación de la estructura del océano puede tener consecuencias sobre la vida marina. El calentamiento y el hundimiento de la termoclina dificultan el ascenso de aguas frías cargadas de nutrientes, un proceso fundamental para la productividad del ecosistema.
Como consecuencia, podrían producirse cambios en la distribución de especies marinas y en la actividad pesquera frente a las costas ecuatorianas.
El nivel del mar también permanece elevado
A las temperaturas excepcionales se suma otro indicador: el aumento del nivel del océano.
Las mediciones realizadas a finales de agosto por estaciones del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada registraron incrementos de hasta 40 centímetros en determinados puntos de la costa ecuatoriana y en Galápagos.
Una de las explicaciones está relacionada con la expansión térmica del agua. Cuando el océano se calienta, el agua ocupa un mayor volumen y contribuye a elevar el nivel del mar. La acumulación de masas de agua cálida en el Pacífico también puede favorecer este incremento.
El fenómeno adquiere especial relevancia cuando coincide con oleajes y aguajes, ya que un nivel de partida más elevado reduce el margen disponible para el drenaje natural y puede aumentar la vulnerabilidad de las zonas costeras bajas frente a posibles inundaciones.
El Niño todavía necesita una señal atmosférica
A pesar de las temperaturas registradas, los especialistas remarcan que existe una diferencia importante entre un océano excepcionalmente cálido y un episodio de El Niño plenamente consolidado.

El calentamiento del mar, por sí solo, no significa que Ecuador vaya a experimentar necesariamente lluvias extremas. Para que los efectos atmosféricos característicos del fenómeno se desarrollen con mayor intensidad debe producirse un acoplamiento entre las condiciones del océano y la atmósfera.
Por eso, las próximas semanas serán determinantes. El Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar) ya había señalado que la evolución del Pacífico durante este período permitirá determinar cómo responderá la atmósfera al calentamiento observado.
La etapa de mayor impacto podría llegar entre noviembre y marzo
Las proyecciones del ERFEN ubican el período de mayor impacto potencial para Ecuador entre noviembre de 2026 y marzo de 2027, coincidiendo con la temporada lluviosa.
Los escenarios técnicos contemplan la posibilidad de que el fenómeno alcance una intensidad fuerte o muy fuerte desde el punto de vista oceánico. Sin embargo, esa clasificación no permite determinar por sí sola qué magnitud tendrán las lluvias, inundaciones o crecidas de ríos en el territorio ecuatoriano.
La evolución del fenómeno será especialmente observada debido a los antecedentes del país con episodios intensos de El Niño. Sin embargo, los científicos advierten que las temperaturas actuales no permiten establecer automáticamente una repetición de eventos históricos como los registrados en 1997 y 1998.
Por ahora, Ecuador enfrenta un Pacífico con aguas mucho más cálidas de lo habitual, un nivel del mar elevado y señales que continúan evolucionando. El comportamiento del océano y su eventual conexión con la atmósfera durante los próximos meses será clave para determinar hasta qué punto estas anomalías se traducirán en impactos sobre el territorio.








