El hombre acusado de arrojar una piedra contra una foca monje hawaiana en peligro de extinción rompió el silencio y aseguró que nunca tuvo la intención de lastimar al animal. Según su versión, intentaba alejarlo de unas tortugas marinas que se encontraban cerca de la costa cuando ocurrió el incidente que generó indignación en Hawái y se viralizó en redes sociales.

Se trata de Igor Lytvynchuk, un turista de 38 años que enfrenta cargos federales por presuntamente acosar a una especie protegida. Las autoridades estadounidenses lo acusan de haber lanzado una roca de gran tamaño contra la cabeza de una foca conocida como “Lani”, un ejemplar muy querido por la comunidad local.
A través de su abogado, Lytvynchuk afirmó que confundió al animal con un león marino agresivo y que su intención era proteger a las tortugas que estaban en la zona. Sin embargo, las imágenes grabadas por una joven que se encontraba en la playa muestran el momento en que el hombre toma una piedra y la arroja directamente hacia la foca mientras esta descansaba cerca de la orilla.
El caso provocó una fuerte reacción pública debido a que las focas monje hawaianas son una de las especies marinas más amenazadas del planeta. Tras la difusión del video, el acusado aseguró haber recibido amenazas de muerte, agresiones físicas e incluso actos de hostigamiento frente a su vivienda.
La Justicia federal de Estados Unidos formalizó los cargos por presuntas violaciones a las leyes de protección de especies en peligro de extinción y de mamíferos marinos. En caso de ser declarado culpable, podría enfrentar penas de prisión y multas económicas que superan los 100.000 dólares.
El hecho ocurrió en una playa de Maui, donde testigos denunciaron que la piedra pasó muy cerca de la cabeza del animal. Según relataron, tras el impacto la foca permaneció inmóvil durante varios minutos, lo que generó preocupación por su estado de salud.

Mientras avanza la investigación, un juez le permitió permanecer en libertad, aunque le prohibió acercarse a playas y fauna marina durante su estadía en Hawái. La audiencia preliminar del caso quedó programada para los próximos días.
Actualmente se estima que quedan apenas unos cientos de focas monje en el mundo, por lo que cualquier agresión contra estos animales es considerada un delito grave por las autoridades ambientales.








