Unas vacaciones en el paraíso terminaron en tragedia en St. Croix, donde una mujer de 56 años murió tras ser atacada por un tiburón mientras nadaba en Dorsch Beach.
La víctima, identificada como Arlene Lillis, se encontraba a pocos metros de la orilla cuando comenzaron a escucharse gritos desesperados desde el mar. Testigos describieron una escena estremecedora: la mujer flotaba en el agua, rodeada de sangre, con el brazo izquierdo amputado por debajo del codo.
El primero en reaccionar fue Christopher Carroll, quien se lanzó al agua tras oír los pedidos de ayuda. Minutos después se sumó otro turista, Ryan Connot, entrenado en reanimación. Ambos intentaron mantenerla consciente mientras la llevaban de regreso a la orilla.

Durante el desesperado rescate, Lillis llegó a decir: “Me voy a morir”, una frase que marcó profundamente a quienes intentaban salvarla. A pesar de los esfuerzos, la mujer perdió una gran cantidad de sangre antes de ser trasladada a un hospital, donde finalmente falleció.
Tras el ataque, equipos de emergencia patrullaron la zona durante más de una hora ante el temor de que hubiera otras víctimas, aunque no encontraron a nadie más. Hasta el momento, las autoridades no han confirmado qué especie de tiburón fue responsable, aunque en la región habitan ejemplares peligrosos como el tiburón tigre y el tiburón de arrecife del Caribe.

El gobernador Albert Bryan expresó sus condolencias y destacó la rápida acción de los rescatistas. Mientras tanto, el hecho dejó en shock a la isla y reavivó el debate sobre la seguridad en zonas turísticas donde conviven humanos y fauna marina.









