En medio del océano Atlántico existe un rincón que parece salido de una película de fantasía. Se trata de Sete Cidades, un espectacular paisaje volcánico ubicado en la isla de São Miguel, en el archipiélago portugués de las Azores, famoso por sus lagos de colores, sus colinas cubiertas de vegetación y una tranquilidad donde las vacas superan ampliamente en número a las personas.
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La gran protagonista del lugar es la gigantesca caldera volcánica de Sete Cidades, formada hace miles de años por el colapso de un antiguo volcán. En su interior descansan dos lagunas conectadas entre sí: la Lagoa Azul y la Lagoa Verde, conocidas por sus llamativos tonos azul y verde que han convertido al sitio en una de las postales más famosas de Portugal. Los científicos explican que la diferencia de colores se debe a factores como la profundidad del agua, la presencia de algas y la forma en que la luz se refleja sobre la superficie.
Además de su belleza natural, el lugar está rodeado de leyendas. Una de las más populares cuenta la historia de una princesa de ojos azules y un pastor de ojos verdes que no pudieron vivir su amor. Según el relato, las lágrimas de ambos dieron origen a las dos lagunas que hoy distinguen a Sete Cidades.
Uno de los mejores puntos para contemplar este paisaje es el mirador Vista do Rei, desde donde se obtiene una panorámica completa de la caldera y sus lagos. Sin embargo, muchos viajeros consideran que el cercano mirador Boca do Inferno ofrece una vista aún más espectacular, ya que permite apreciar las lagunas, el pueblo y las montañas volcánicas en una sola imagen.
El entorno también es un paraíso para los amantes del senderismo. Existen rutas que recorren el borde del antiguo cráter, atraviesan bosques y descienden hasta las orillas de los lagos, ofreciendo vistas del Atlántico y de algunos de los paisajes volcánicos más impresionantes de Europa.
Con una caldera de aproximadamente 12 kilómetros de perímetro y una intensa actividad volcánica a lo largo de su historia, Sete Cidades es considerada una de las grandes maravillas naturales de Portugal y uno de los destinos imprescindibles para quienes visitan las Azores.
Entre montañas verdes, lagos de colores cambiantes y pequeños pueblos rurales donde el ritmo de vida parece haberse detenido, este rincón del Atlántico demuestra que algunos de los paisajes más sorprendentes del planeta todavía permanecen lejos de las rutas turísticas más masivas.








