En uno de los lugares más remotos y fríos del planeta se encuentra un volcán que protagoniza un fenómeno único. El Monte Erebus, ubicado en la isla de Ross, en la Antártida, no solo expulsa gases y lava: también libera microscópicos cristales de oro que son transportados por la atmósfera y terminan depositándose sobre el hielo.
Este volcán, considerado el más austral del mundo y situado a unos 1.350 kilómetros del Polo Sur, alberga un lago permanente de lava y mantiene una actividad constante que ha despertado el interés de los científicos durante décadas.

Expulsa unos 80 gramos de oro por día
De acuerdo con una investigación publicada en la revista Geophysical Research Letters, el Monte Erebus libera aproximadamente 80 gramos diarios de polvo de oro microscópico.
Las diminutas partículas pueden desplazarse hasta 1.000 kilómetros impulsadas por los gases volcánicos antes de caer sobre la superficie helada de la Antártida.
Aunque otros volcanes también contienen trazas de oro en sus emisiones, el Erebus es el único conocido que expulsa cristales de oro elemental ya formados, un fenómeno que hasta hoy no ha sido observado en ningún otro lugar del planeta.
El misterio que todavía no tiene respuesta
Los investigadores encontraron partículas de oro puro en muestras de nieve recogidas alrededor del volcán, en la columna de gases que emerge del cráter e incluso en la atmósfera antártica.
Sin embargo, todavía no logran explicar con certeza cómo el oro consigue separarse del magma y cristalizar antes de dispersarse por el aire.

Una de las hipótesis sostiene que el metal viaja dentro de compuestos ricos en cloro presentes en los gases volcánicos. Al enfriarse durante el ascenso, el oro cristalizaría y luego caería sobre la nieve.
Otra teoría plantea que los cristales podrían formarse lentamente sobre una costra en la superficie del lago de lava antes de ser arrastrados hacia la atmósfera por los gases calientes.
Un fenómeno único en el mundo
Han pasado más de 30 años desde que este comportamiento fue documentado por primera vez y el Monte Erebus continúa siendo un enigma para la comunidad científica.
Los especialistas creen que alguna característica particular de su composición química, de su lago de lava o de las condiciones extremas de la Antártida permite que este volcán produzca un fenómeno que no se ha observado en ningún otro sistema volcánico conocido.
Por ahora, el Monte Erebus sigue siendo el único lugar del planeta capaz de «esparcir» microscópicos cristales de oro sobre el hielo antártico, un fenómeno tan sorprendente como misterioso.








