Momentos de tensión y desconcierto vivieron los 180 pasajeros de un vuelo de la aerolínea low cost easyJet luego de que la aeronave tuviera que ser desviada de emergencia por un objeto prohibido que un pasajero había guardado en el equipaje despachado.
El episodio ocurrió el pasado 19 de mayo a bordo del vuelo EZY2618, que había despegado desde la ciudad de Hurghada, en Egipto, con destino al aeropuerto de Londres Luton, en el Reino Unido. Sin embargo, lo que parecía un viaje normal terminó convirtiéndose en una situación de máxima preocupación cuando un pasajero confesó que había dejado en la bodega un teléfono celular conectado a un cargador portátil.

La revelación encendió inmediatamente las alarmas entre la tripulación. Los llamados powerbanks contienen baterías de litio, elementos que pueden sobrecalentarse, sufrir cortocircuitos e incluso provocar incendios durante el vuelo, especialmente si se encuentran activados dentro de la bodega del avión.
Ante el riesgo potencial, el capitán decidió modificar la ruta y solicitar un aterrizaje preventivo en Roma. Cerca de tres horas después del despegue, el avión realizó un giro inesperado sobre el mar Adriático y descendió hacia el aeropuerto de Fiumicino.
Muchos pasajeros no entendían qué estaba sucediendo y el cambio repentino de dirección generó escenas de nerviosismo dentro de la cabina. Algunos incluso llegaron a pensar que se trataba de una amenaza mucho más grave.
“Nadie sabía qué pensar. De repente el avión comenzó a desviarse y a perder altura. Se temió lo peor”, relató Paul Casterton, uno de los pasajeros afectados, en declaraciones al diario británico The Sun.
El hombre, de 57 años, viajaba junto a su pareja y explicó que recién más tarde comenzaron a circular rumores sobre el verdadero motivo del aterrizaje de emergencia. “Cuando supimos que era por un cargador portátil sentimos alivio, porque por un momento muchos pensaron que podía tratarse de una bomba”, aseguró.
Tras aterrizar en la capital italiana, los pasajeros fueron trasladados a hoteles y la compañía aérea se hizo cargo del alojamiento y las comidas hasta que pudieron retomar el viaje al día siguiente.
Por su parte, easyJet emitió un comunicado disculpándose por la demora y recordó que la seguridad de los pasajeros y de la tripulación es la prioridad absoluta de la empresa.
El caso volvió a poner el foco sobre las estrictas normas internacionales relacionadas con el transporte de baterías de litio en aviones. Actualmente, la mayoría de las aerolíneas permite llevar cargadores portátiles únicamente en el equipaje de mano y bajo determinadas condiciones, pero está completamente prohibido despacharlos en la bodega.

Las restricciones se endurecieron todavía más en marzo de 2026, cuando la Organización de Aviación Civil Internacional actualizó sus regulaciones para minimizar el riesgo de incendios en pleno vuelo.
Según las normas vigentes, los powerbanks deben permanecer apagados durante todo el trayecto y tampoco pueden conectarse a los puertos USB de los asientos para cargarse. Aunque se trata de objetos de uso cotidiano, expertos en aviación advierten que las baterías de litio representan uno de los principales riesgos de incendio dentro de una aeronave si no son manipuladas correctamente.
El episodio terminó sin heridos, pero dejó una experiencia que muchos pasajeros difícilmente olvidarán.








