La NTSB encontró restos de varias aves en las palas del rotor y el estabilizador del helicóptero que cayó al río Hudson en abril de 2025. La investigación continúa abierta y todavía no se determinó oficialmente la causa del accidente.
El impacto contra una bandada de gansos aparece como una de las principales hipótesis detrás del accidente del helicóptero turístico que cayó al río Hudson en abril de 2025 y provocó la muerte de seis personas, entre ellas una familia española que visitaba Nueva York.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos —NTSB, por sus siglas en inglés— publicó nuevos documentos de la investigación en los que se informa el hallazgo de restos biológicos de diferentes aves sobre componentes fundamentales de la aeronave, incluidas las palas del rotor principal y el estabilizador horizontal izquierdo.
Los análisis realizados por el Laboratorio de Identificación de Plumas del Instituto Smithsonian determinaron que parte de esos restos correspondía a gansos de Canadá y a otras aves de la misma familia. La evidencia refuerza la posibilidad de que el helicóptero haya atravesado una bandada segundos antes de perder el control y comenzar a desintegrarse en el aire.
Sin embargo, la NTSB todavía no publicó su informe final ni estableció formalmente la causa probable del accidente. Los documentos difundidos forman parte del expediente factual de una investigación que permanece abierta. En esta etapa, los investigadores reúnen evidencias y describen los hallazgos, pero no presentan todavía conclusiones definitivas.
Un testigo vio despegar a una gran bandada
Uno de los testimonios incorporados al expediente puede resultar determinante. Un testigo declaró que, pocos minutos antes del accidente, observó una numerosa bandada de gansos levantando vuelo en las inmediaciones del río.
Poco después escuchó fuertes golpes y vio al helicóptero caer. Según su relato, pensó inmediatamente que la aeronave había chocado contra las aves.
Los investigadores también encontraron el ala de un ave a unos 600 metros del punto donde el helicóptero impactó contra el agua. Sobre las partes recuperadas de la aeronave se detectaron restos de distintos ejemplares, lo que permite considerar la posibilidad de que no se haya tratado de un único impacto, sino de una colisión con varias aves.
Un impacto de este tipo contra las palas del rotor principal puede alterar el equilibrio y la capacidad de sustentación de un helicóptero. Además, los daños encontrados en el estabilizador horizontal podrían haber afectado la estabilidad de la aeronave.
La investigación deberá determinar ahora de qué manera se produjo la secuencia de fallas y si el contacto con las aves fue suficiente para desencadenar la separación del rotor y parte de la estructura.
Un paseo turístico de 17 minutos que terminó en tragedia
El accidente ocurrió el 10 de abril de 2025, alrededor de las 15.15, frente a Jersey City. La aeronave era un Bell 206L-4 LongRanger, matrícula N216MH, operado por la compañía New York Helicopters en un vuelo turístico no regular.
El helicóptero había despegado desde el helipuerto del sur de Manhattan y realizó el recorrido habitual por la Estatua de la Libertad y el río Hudson. Apenas 17 minutos después del inicio del paseo comenzó a descender rápidamente y se partió en varios segmentos antes de caer al agua.
A bordo viajaban Agustín Escobar, un alto ejecutivo de Siemens Mobility; su esposa, Mercè Camprubí Montal, también vinculada profesionalmente al grupo Siemens; y sus tres hijos, de 10, 8 y 4 años.
La familia, procedente de Barcelona, se encontraba de visita en Nueva York. También murió el piloto, Seankese Johnson, veterano de la Marina estadounidense. Ninguna de las seis personas que viajaban en la aeronave sobrevivió.
Los videos registrados desde tierra mostraron que el rotor principal y parte de la cola se separaron del fuselaje durante la caída. La NTSB recuperó posteriormente el fuselaje, la caja de transmisión principal, el rotor, partes de la cola y otros componentes que fueron enviados a sus laboratorios en Washington para ser analizados.
El helicóptero no tenía caja negra
Uno de los obstáculos para reconstruir el accidente es que el helicóptero no contaba con grabadores de vuelo ni de voces de cabina, dispositivos que no eran obligatorios para este tipo de operación.
Los investigadores tampoco recuperaron cámaras o equipos electrónicos que hubieran registrado información útil sobre los últimos segundos del vuelo. Por ese motivo, el análisis depende principalmente de los videos tomados desde tierra, los testimonios, el examen de los restos y los estudios de laboratorio.
La documentación también indica que se revisaron el mantenimiento del helicóptero, los antecedentes del operador, la experiencia del piloto y el sistema de control de la aeronave.
Tras el accidente, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos suspendió las operaciones de la empresa. New York Helicopter Tours finalmente dejó de prestar servicios, mientras el caso volvió a abrir el debate sobre la seguridad y la regulación de los vuelos turísticos sobre zonas densamente pobladas.
La confirmación de restos de gansos aporta ahora una explicación posible a una de las mayores incógnitas del accidente. No obstante, será el informe final de la NTSB el que determine si el impacto contra las aves fue la causa principal, un factor contribuyente o parte de una secuencia más compleja de fallas.







