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Viaja sola de México a Argentina en bicicleta, y esta es su historia

¿Qué harías si no tuvieras miedo? Parece una introducción de un libro de autoayuda o un discurso de búsqueda espiritual, pero la historia que tiene como protagonista a esta joven mexicana no se escribe en ninguna hoja en blanco. Más bien se vive en carne y hueso, sobre una bicicleta y con un objetivo claro y determinante: viajar sola desde tierras mexicanas hasta llegar al extremo sur de Argentina. Y eso no es todo, quiere convertirse en un verdadero ejemplo para inspirar a otras mujeres a ir detrás de sus sueños.

Cristal Rubi Lares Vásquez es una joven mexicana de 23 años. Se crió en la ciudad de Oaxaca, junto a una familia conformada por su madre soltera a la cabeza y otros tres hermanos menores a ella. Desde muy pequeña estuvo vinculada al mundo del deporte: jugaba fútbol los domingos y ya en la adolescencia se inclinó por el atletismo. Cristal afirma que nunca se preparó para el deporte de alto rendimiento, sin embargo, al mismo tiempo reconoce que el uso de la bicicleta siempre estuvo presente en su vida.  

En una charla con Intriper, Cristal nos contó cómo fue que surgió la iniciativa que hoy la tiene de recorrida en bicicleta por Colombia:

Yo siempre fui como muy independiente, cuando tenía 17 años me fui a vivir sola porque ya trabajaba. Le dije a mi madre que quería experimentar que era sentir irse a vivir sola. Mi madre siempre me dio la confianza y me dijo anda y disfruta de cada momento. Cada vez que tenía vacaciones en la secundaria, preparatoria y en la universidad, tomaba mi mochila y me iba a viajar por todo Mèxico de aventón. Desde los 15 años hasta los 20 viajé de mochilera por todo México hasta que terminé de conocer todo mi país.

Las personas asocian todo lo que tenga que ver con peligro a un viaje de una mujer solitaria. Siempre me preguntan por qué viajo sola, si no me da miedo, si cuento con mucho dinero y yo respondo que todo el mundo está hecho para nosotros, estamos aquí para disfrutar de algo que es nuestro y que podemos compartir con los demás.

“Por mi cabeza nunca estuvo la palabra “imposible” al contrario siempre decía “Bueno, voy a hacerlo y sino puedo a la primera pues lo intento a la segunda y sino vendrá una tercera y posiblemente una cuarta y las que vengan”

Una vez que terminé de recorrer México, mientras estaba en la universidad, le conté a dos amigos y les dije “Me iré en mi bicicleta a recorrer Latinoamérica hasta llegar al fin de mundo en Argentina”. Pasaron los años, y yo seguí cuatro años moviéndome en bicicleta del trabajo a la escuela, solo estaba esperando a terminar la universidad, trabajar un año para juntar un poco de dinero e irme a viajar por Latinoamérica en bicicleta. Lo poco que trabajaba lo ahorraba para comprar las alforjas que me faltaban y unas llantas nuevas. Tenía la fecha programada, dije que saldría un septiembre del 2018 y así fue.

Mi familia no estaba muy de acuerdo con que me fuera, menos mi madre todos me preguntaban por qué me iba a ir hace un viaje, que por qué quería irme a sufrir. Yo me preguntaba… ¿Sufrir? Por qué sufriría pensaba yo. Yo sólo escuchaba y pensaba que quizás algo no estaba bien con ellos, que quizás pensaban que viajar en una bicicleta aparte de que les sonaba loco no se podría hacer. Recibí comentarios machistas que decían que por ser mujer no iba a poder, que si para un hombre era difícil pues era imposible para una mujer, yo solo escuchaba y pensaba, si supieran que ambos géneros somos capaces de hacer lo que queramos.

No tenía la mejor bicicleta pero si tenía una mente y un corazón para llenarlo de experiencias y poder compartir lo bello de esta vida con las demás personas. Tomé mi bicicleta y la empecé a arreglar poco a poco. Pensé que se necesitaba tener una súper bicicleta para poder hacerlo, no tenía mucha idea de qué otras cosas se hacían falta así que conocí a un chico argentino que viajó de Argentina a Bolivia en bici pero cuando vi su bicicleta era una cosa que no tenía cambios ni nada. Yo miré y dije, no necesito más que mi bicicleta y algo donde poner las cosas y listo.

Yo ya había terminado la universidad y todo. Creo que estoy un poco arrepentida de haber estudiado algo que nunca me llenó, no me sentí tan llena y feliz de hacer algo que me llena tanto el alma y la mente como ahora que estoy viajando en bicicleta. Nunca aprendí tanto como ahora. En las cosas que venían conmigo puse 4 mudas de ropa, 2 suéteres y herramientas para la bici, unos tenis, productos de higiene personal, mi carpa y sleeping bag, y 260 dólares.

¿Cómo fue la primera noche que saliste de tu casa?

Mis primeros 60 kilómetros fueron los más duros, llevaba 10 y quería tirar todo lo que llevaba, me pesaba horrible. La primera noche llegue a un lugar donde todo estaba cerrado, no había ningún lado dónde comer, además yo soy vegetariana. No pude conseguir ni frijoles ni arroz, era un pueblecito pequeño y por ser domingo todo estaba cerrado.

¿Y qué pasó al otro día?

Desperté al día siguiente y me dolía todoooo, juro que quería quedarme a dormir todo el día. Seguí pedaleando y así por días, y ahora meses. Yo creo que cualquier de nosotros puede hacer algo como lo que yo estoy haciendo. Desde que salí nunca me faltó un patio o un techo en alguna casa o con los bomberos donde poder dormir. Hasta la persona que menos tiene te ayuda.

Mi primer país en cruzar fue Guatemala y fue duro por montañoso, después El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y ahora Colombia. Llevo un poco más de 5200 kilómetros recorridos.

Yo sé que tomar una decisión como está no es fácil, porque no todos quieren dejar su zona de confort para irse a recorrer el mundo un bicicleta. Yo sentía que debía irme a viajar en bicicleta, que sola podría decirle y demostrar a otras chicas que podemos irnos a viajar solas, que no hay porque tener miedo, siempre he dicho que si pensábamos positivo, atraemos amor puro y alegría en el camino y justo eso me pasa a mí.

Yo creo que emprender un viaje como este es decisión de cada uno de nosotros, solamente tu vas a decir que pase o no pase por tu vida. No soy de las personas que anhelan tener una súper casa o un coche. Prefiero vivir y pedalear por este bello mundo, recolectando sonrisas, aprendiendo de cada unos de los seres humanos que la habita, comerme las carreteras de esta vida sobre mi bicicleta. Decirle a las chicas, oigan estoy aquí mírenme hasta dónde me ha traído Anita, así bauticé mi bicicleta en honor a mi madre.

¿Por qué hacer esta aventura en bicicleta?

Es un transporte que no contamina, el motor son las piernas y ellas te van a llevar muy lejos, hasta dónde tú quieras. Quise hacer Latinoamérica porque existe una carretera que empieza en Alaska y termina en Argentina, se llama La Panamericana.

Cuando leí un libro sobre el Che y narraba que él hizo este mismo viaje pero sólo desde Argentina hasta no recuerdo qué parte de Suramérica dije que yo quería hacer esa misma ruta. Conozco mucha gente que lo hace en moto pero en bici pocos, y mujeres solas mucho menos.

¿Cómo pagas los costos de tu viaje?

Lo más caro de hacer un viaje es pagar alojamiento pero a mis 9 meses de viaje no he pagado ni uno solo, ya que existen aplicaciones que ayudan al alojamiento y es gratis, así como también siempre encontrarás la gente que va a ayudarte. Hago manillas, vendo postales, y calcomanías. Hago voluntariados y sigo viajando. No se necesita ser millonario para hacer lo que hago pero si se necesita un corazón enorme para compartir y una mente ampliamente abierta y dispuesta a disfrutar de todo lo que se está por aprender.

Yo sé que muchos piensan y dirán, que debemos estudiar para ser alguien en la vida? Pero que es eso de ser alguien en la vida ? ¿Tener dinero? ¿Pagar impuestos ? ¿Trabajar para tener una casa que ni siquiera voy a disfrutar porque llego cansado del trabajo y solo llego a dormir en una cama súper cómoda? Prefiero dormir bajo una carpa mirando las estrellas y sentir como la lluvia moja mi cara y sentirme más que viva.

Cristal tenía como objetivo ser motivo de inspiración a otras mujeres, y casi que lo va logrando. De la Universidad en Nicaragua en Colombia la han invitado a dar charlas de motivación, algo que resulta mucho más motivador para ella: saber que gracias a su decisión puede influenciar a otras personas a salir a vivir el mundo en el que vivimos.

Escrito por Agustina Fontirroig

Me apasiona contar historias: soy fan de las palabras, las imágenes y la combinación de ambas. De Argentina al mundo como @agusfontirroig 📸

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  1. acmiracion – esa es mi palabra hacia ella felicitaciones mujer Berrak besos desde medellin colombia – pinche cris

  2. Maravillosa mujer! como inspiras! amo la fortaleza y valor que te mueven y me emociona lo que has logrado, quisiera tener esos cojones para soltar el trabajo que no me gusta y lanzarme al mundo hermosa!

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