Viajó de Tokio a Buenos Aires, mira la Superfinal en la Bombonera y se vuelve cuando termina el partido

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Isamu, de 31 años, fanático de Boca, viajó de su Japón natal a la Argentina sólo para ver la Superfinal de la Copa Libertadores en la cancha. Fue una odisea de 33 horas entre aviones y aeropuertos que deberá repetir muy pronto: apenas estará 24 horas en el país

“33 horas desde Tokio. 24 horas en Buenos Aires. La Copa Libertadores es mi obsesión“, publicó Kato en su cuenta de Twitter esta madrugada, apenas llegó a Buenos Aires. Y sumó un video suyo cantando un clásico tema de la hinchada de Boca en los pasillos de Ezeiza, vistiendo los colores de su pasión: azul y oro.

“El avión se retrasó pero llegué a salvo para ver la final en Buenos Aires. Restan 11 horas hasta el comienzo y 19 horas para regresar a casa. Me divierto”, publicó minutos después, cuando el agua ya empezaba a caer en la Ciudad y alrededores.

Kato viajó ocho veces (esta es la novena) a Buenos Aires para alentar al equipo de La Ribera.

Kato ya había sido noticia en 2016 por ir a alentar a Los Pumas en 2016 y por ser el único hincha de Argentina en el Mundial Sub 20 de Corea en 2017

La locura de la super final: Un australiano gastó 54 mil pesos por una entrada

Dennis Dándolo, hijo de argentinos, viajó de Sydney a Buenos Aires y gastó 54 mil pesos en una entrada.

“Me vine solo para ver este partido histórico. En mi cabeza siempre quise ver un partido así. Es increíble”, dijo Dennis, que consiguió una entrada por 1.500 dólares que, sumados a los 2.000 dólares que gastó en pasajes, cierran en un número impactante: 120.000 pesos.

“Cuando Benedetto hizo el 2 a 2 (ante Palmeiras, por la semifinal), empecé a llorar. Mi mujer me miró y me dijo ‘andá a ver la final’. Mi primo me consiguió una entrada, compré el pasaje y me vine. Es un sueño”, agregó Dándolo, cuyos padres se mudaron de Argentina a Australia en la década del 60.

“En mi familia son todos de Boca. Mi viejo iba a la cancha con mi tío. Crecí mirando fútbol y me encanta. Vine varias veces a Buenos Aires pero siempre en verano y por eso nunca había partidos. Es mi primera vez en La Bombonera, un sueño”, contó en un español clarísimo.

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