Una mujer de aproximadamente 30 años resultó gravemente herida tras ser atacada por un tiburón mientras nadaba en la playa de Coogee, una de las más populares y concurridas de Sydney, Australia. El incidente ocurrió durante la mañana del sábado y vuelve a poner en alerta a las autoridades ante el aumento de ataques registrados en el país durante los últimos meses.
Según informó la policía local, la víctima sufrió severas lesiones en una pierna y en uno de sus brazos. Testigos que se encontraban en la playa lograron sacarla rápidamente del agua y le brindaron primeros auxilios hasta la llegada de los equipos de emergencia.

Posteriormente, la mujer fue trasladada a un campo de rugby cercano, donde un helicóptero sanitario la recogió para llevarla de urgencia a un hospital. Su estado fue reportado como crítico.
De acuerdo con las primeras estimaciones, el tiburón involucrado mediría entre tres y cuatro metros de longitud. Tras el ataque, las autoridades cerraron varias playas de la zona como medida preventiva, incluyendo Coogee, Clovelly, Maroubra, Bondi, Bronte y Tamarama.
El hecho ocurre en un contexto preocupante para Australia. Desde mayo, tres buzos que practicaban pesca submarina murieron tras ataques de tiburón en distintas regiones del país. A ellos se suma el caso de un niño de 12 años que falleció en enero luego de ser atacado por un tiburón toro en el puerto de Sydney.
Con estas cifras, Australia acumula cuatro muertes por ataques de tiburón en lo que va de 2026, una cantidad que supera el promedio anual registrado desde el año 2000, que suele ubicarse entre dos y tres víctimas fatales.

Los especialistas señalan que el incremento de incidentes está relacionado, en parte, con el crecimiento de la población costera y la mayor cantidad de personas que practican actividades acuáticas como surf, buceo y natación en zonas frecuentadas por estos depredadores.
Mientras continúa la investigación para determinar la especie exacta del tiburón involucrado en el ataque de Coogee, las autoridades mantienen restricciones en varias playas y monitorean la presencia de ejemplares en la zona para garantizar la seguridad de residentes y turistas.








