En Portugal existe un árbol que podría haber visto pasar a fenicios, romanos y celtíberos y que, miles de años después, continúa produciendo aceitunas. Se trata del olivo Peso, ubicado en la finca Herdade do Peso, en Vidigueira, al sur del país, cuya edad se estima en más de 3700 años.
Su antigüedad fue evaluada en 2021 por especialistas y lo convirtió en uno de los olivos más antiguos conocidos de Portugal. Incluso fue seleccionado como candidato en el concurso Árbol Portugués del Año 2024, donde obtuvo el tercer puesto.
El ejemplar forma parte de un paisaje particularmente singular: según la propiedad, en la misma llanura existe un grupo de olivos cuyas edades combinadas superarían los 7000 años.
Un árbol que sobrevivió a miles de años de historia
Durante años, el olivo más conocido por su antigüedad en Portugal fue el de Mouchão, ubicado en Abrantes. En 2018, investigadores de la Universidad de Trás-os-Montes y Alto Douro (UTAD) estimaron que tenía unos 3350 años.
Eso significa que habría crecido en una época anterior a la expansión romana y habría atravesado enormes transformaciones históricas y ambientales. Incluso después de más de tres milenios, el ejemplar continuaba produciendo aceitunas.
El olivo de Herdade do Peso podría ser todavía más antiguo.
Otros ejemplares extraordinarios también fueron identificados en distintos puntos del país. Entre ellos se encuentran el olivo de Santa Iria de Azóia, de unos 2850 años, y el de Monsaraz, cuya edad se calcula en aproximadamente 2450 años.

La presencia de olivos milenarios no se limita a una única región: existen ejemplares en lugares como Estremoz, Montemor-o-Novo, Lagoa, Beja, Vilamoura, Évora y hasta en el Parque Serralves, en Oporto.
¿Cómo se puede saber la edad de un árbol tan antiguo?
Determinar la edad exacta de un olivo milenario no es sencillo. A diferencia de otras especies, estos árboles suelen presentar troncos huecos, irregulares o divididos, por lo que contar sus anillos no siempre permite establecer su antigüedad.
Por eso, investigadores de la UTAD desarrollaron un método matemático que relaciona diferentes características del árbol, entre ellas el diámetro, la altura y la circunferencia del tronco, con su edad probable.
La metodología fue desarrollada junto con la empresa Oliveiras Milenares y permitió estimar la edad de numerosos ejemplares tanto en Portugal como en otros países.
El sistema también se utilizó para estudiar olivos en España y Francia. Entre los ejemplares analizados hubo árboles ubicados en Girona, Málaga, Menorca y Burdeos. En Menorca, por ejemplo, se certificó un olivo con una antigüedad superior a los 2300 años.
El secreto detrás de su increíble longevidad
La capacidad del olivo para sobrevivir durante miles de años está relacionada, en buena medida, con su extraordinaria capacidad de regeneración.
José Luís Louzada, investigador de la UTAD, explica que incluso una parte muy antigua del tronco puede generar nuevos brotes. De esta manera, el árbol consigue renovarse y continuar creciendo y produciendo aceitunas.
A esto se suma su adaptación al clima mediterráneo, caracterizado por períodos de sequía y altas temperaturas.

Esta combinación de resistencia y capacidad regenerativa permite que los olivos sobrevivan durante períodos de tiempo extraordinariamente largos.
De hecho, los investigadores señalan que, al menos en teoría, un olivo podría llegar a vivir “para siempre”, siempre que consiga mantener su capacidad de regeneración.
El olivo de Herdade do Peso es, así, mucho más que un árbol antiguo: es un organismo vivo que podría haber comenzado a crecer hace más de 37 siglos y que todavía hoy continúa dando frutos.








