El descubrimiento ocurrió en una plataforma funeraria de la capital del antiguo reino chimú. Los arqueólogos encontraron restos de miembros de la élite, objetos ceremoniales y evidencias de influencia inca.
Un equipo de arqueólogos realizó un hallazgo excepcional en Chan Chan, Perú: descubrió una plataforma funeraria con 38 individuos sepultados hace más de 600 años, cuyas tumbas permanecían intactas.
El descubrimiento se produjo en el conjunto amurallado Utzh An, el más extenso del complejo arqueológico. Chan Chan fue la capital del reino preincaico de los chimú y es considerada la mayor ciudad construida en adobe de la América prehispánica.
La importancia del hallazgo radica especialmente en el estado de conservación de los entierros. A diferencia de otros sectores de Chan Chan que fueron saqueados a lo largo del tiempo, esta plataforma funeraria permitió a los investigadores acceder a restos humanos y objetos en su contexto arqueológico original.
Restos de miembros de la élite chimú
En la Cámara Principal apareció el entierro de un individuo que, por los objetos encontrados junto a sus restos, habría pertenecido a la nobleza chimú.
Los arqueólogos hallaron piezas elaboradas en concha y metal, además de otros elementos asociados al ritual funerario.
En las cámaras laterales aparecieron armas, emblemas metálicos y los restos de otros individuos. En total, la investigación permitió contabilizar 38 personas enterradas en esta plataforma.
Los especialistas encontraron también ornamentos y bienes ceremoniales, entre ellos objetos con aplicaciones de cinabrio, un pigmento rojo considerado sagrado en diferentes sociedades andinas.

Algunos de los cuerpos presentaban además pigmentación roja sobre la cabeza, un elemento que, de acuerdo con los investigadores, aparece asociado a entierros de alto rango.
Un entierro que podría revelar un ritual desconocido
Uno de los descubrimientos que más llamó la atención de los investigadores fue la posición de uno de los cuerpos.
Mientras que los entierros chimú suelen presentar a los individuos en posiciones flexionadas o sentadas, este cuerpo fue colocado completamente extendido en el fondo de una de las cámaras.
La disposición resulta poco habitual y plantea nuevas preguntas sobre el significado del entierro.
Los arqueólogos consideran que podría estar relacionado con un ritual de sacrificio o con una diferencia de jerarquía dentro de la sociedad chimú, aunque por el momento se trata de una hipótesis que deberá ser estudiada mediante nuevas investigaciones.
Más de 60 piezas de cerámica
El equipo también recuperó aproximadamente 60 piezas de cerámica, entre ellas botellas de asa estribo y diferentes tipos de vasijas.
Algunas presentan características estilísticas asociadas con la cultura inca.
El hallazgo resulta especialmente relevante porque permite estudiar la interacción entre ambos pueblos y aporta información sobre el período posterior a la expansión inca en el valle de Moche.
El reino chimú se desarrolló aproximadamente entre los años 1000 y 1470 en la costa norte del actual Perú, hasta que fue incorporado al Imperio inca.
La presencia de cerámica con influencia inca en los entierros constituye una evidencia de ese contacto y puede ayudar a comprender mejor cómo se produjo la transición entre ambos poderes.
La oportunidad de estudiar tumbas que no fueron saqueadas
Para los investigadores, uno de los aspectos más importantes del descubrimiento es precisamente que las tumbas permanecieron intactas durante siglos.
El arqueólogo Jorge Meneses, responsable del Proyecto de Inversión del Complejo Arqueológico de Chan Chan, destacó que gran parte de lo que se conocía hasta ahora provenía de plataformas que habían sido saqueadas.
En este caso, los especialistas pueden analizar tanto los restos humanos como los objetos funerarios en el contexto en el que fueron depositados originalmente.

Eso permite estudiar aspectos que van mucho más allá de la identificación de los objetos: las posiciones de los cuerpos, las diferencias de rango, las prácticas rituales y la relación entre los individuos enterrados y los elementos colocados junto a ellos.
Un descubrimiento que amplía el conocimiento sobre Chan Chan
Las investigaciones en el conjunto Utzh An presentan un avance cercano al 79%, según el Ministerio de Cultura peruano.
Los trabajos buscan reconstruir los patrones funerarios de la élite chimú y estudiar también la ocupación inca posterior a la conquista del valle de Moche.
Chan Chan fue una de las ciudades más importantes de la costa del Pacífico prehispánico. Sus enormes construcciones de adobe, plazas, corredores y recintos amurallados reflejan la complejidad política y social alcanzada por el reino chimú.
Ahora, las 38 tumbas intactas descubiertas bajo sus estructuras pueden aportar una nueva perspectiva sobre cómo vivían, morían y eran enterrados los miembros de las clases privilegiadas de aquella sociedad.
El análisis científico de los restos y objetos recién recuperados podría revelar durante los próximos meses nuevos datos sobre la jerarquía social, las ceremonias funerarias y las relaciones entre los chimú y los incas, más de seis siglos después de que estas personas fueran sepultadas.








