Una pareja fue introducida en Purbeck Heaths en 2025 y construyó una presa de 35 metros. El nuevo humedal ya es utilizado por nutrias, lechuzas y otras especies.
Hace poco más de un año, dos castores fueron liberados en un bosque del sur de Inglaterra como parte de un proyecto de conservación. Desde entonces, los animales no solo se adaptaron a su nuevo hogar: también comenzaron a transformar el paisaje de manera visible.
La pareja llegó en marzo de 2025 a la Reserva Natural Nacional de Purbeck Heaths, en Dorset, y rápidamente puso en marcha una de las características más conocidas de esta especie: la construcción de presas.

En apenas doce meses, los castores levantaron una estructura de aproximadamente 35 metros de largo sobre un arroyo local, alteraron el recorrido del agua y provocaron la formación de una nueva zona húmeda.
El resultado fue un cambio profundo en un sector que anteriormente estaba dominado por un bosque denso y cerrado.
Una presa que convirtió el bosque en humedal
Los castores son conocidos por su capacidad para modificar los ambientes donde viven. Al construir presas con ramas, troncos y otros materiales, pueden frenar el flujo de los cursos de agua y generar charcas y humedales.
Eso es precisamente lo que ocurrió en Purbeck Heaths.
La presa construida por la pareja hizo que se acumulara agua y apareciera una poza de mayor profundidad, mientras que la actividad de los animales también generó claros dentro del bosque.
Los árboles que fueron talados y el crecimiento de vegetación acuática contribuyeron a crear un ambiente diferente, con más espacios abiertos, agua y zonas favorables para distintas especies.
Para los responsables del proyecto, la velocidad del cambio resulta especialmente llamativa.
“El efecto sobre el ecosistema en un tiempo relativamente corto es asombroso”, explicó Gen Crisford, responsable del proyecto de humedales del National Trust.
Según el especialista, el área pasó de ser un sector boscoso y enmarañado a convertirse en un humedal más luminoso y abierto, con vida tanto dentro como fuera del agua.
Las primeras especies ya aprovecharon el nuevo ambiente
La transformación no quedó limitada a los propios castores.
El equipo de seguimiento instaló cámaras trampa para observar cómo evolucionaba el lugar y comenzó a registrar la presencia de diferentes animales.
Entre las especies que ya utilizan el nuevo humedal aparecen nutrias, que fueron captadas pescando en el agua, y lechuzas comunes, que aprovechan los alrededores para buscar alimento.
También fueron observados pájaros carpinteros rojos y gallinetas, además de diferentes insectos que encuentran en este nuevo ambiente condiciones apropiadas para desarrollarse.
El proceso podría continuar durante los próximos meses. Los investigadores esperan encontrar una mayor variedad de libélulas, escarabajos acuáticos, mariposas, ranas y tritones, junto con los animales que se alimentan de ellos.
La creación del humedal genera así una especie de cadena: el agua y la vegetación proporcionan nuevos espacios para pequeños organismos, que a su vez atraen a depredadores y otras especies.
Los castores también podrían tener crías
La evolución de la pareja ofrece otra señal positiva para el proyecto.
Las cámaras instaladas en la reserva registraron comportamientos de apareamiento entre los dos ejemplares, lo que abre la posibilidad de que tengan crías hacia finales de 2026.
Para los responsables del programa, las imágenes son importantes porque indican que los animales se adaptaron a las condiciones del lugar.

“Es muy raro capturar imágenes de castores apareándose”, señaló Crisford, quien destacó que el seguimiento mediante cámaras y la colaboración de voluntarios permite controlar de manera constante su salud y bienestar.
Si finalmente nacen crías, la presencia de la especie podría consolidarse todavía más en esta zona de Inglaterra.
Ingenieros naturales que modifican su entorno
El caso de Purbeck Heaths muestra hasta qué punto una pareja de castores puede transformar un ambiente en relativamente poco tiempo.
Al modificar el curso del agua y crear zonas inundadas, los animales generan nuevos hábitats sin necesidad de que sean diseñados artificialmente.
En este caso, una única presa de unos 35 metros fue suficiente para desencadenar una transformación visible del paisaje y generar condiciones que ya están siendo aprovechadas por otras especies.
Ahora, el proyecto de conservación seguirá observando cómo evoluciona el humedal durante las próximas temporadas.
La expectativa es que la llegada de más insectos, anfibios, aves y mamíferos convierta progresivamente el área en un ecosistema mucho más diverso que el bosque que existía allí antes de la llegada de los castores.








