Abrió un museo para amantes de los gatos con realidad virtual y un domo de ronroneos

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Redactora
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Los gatos ya tienen su propio lugar en Ciudad de México. Un nuevo museo dedicado al universo felino abrió sus puertas en pleno Paseo de la Reforma y propone una visita completamente diferente: en lugar de limitarse a observar objetos, los visitantes pueden entrar en el mundo de los gatos a través de realidad virtual, instalaciones interactivas, videomapping y hasta un espacio diseñado para experimentar el sonido de sus ronroneos.

El Museo del Gato funciona en el cuarto piso de Paseo de la Reforma 87, en la colonia Tabacalera, frente a la Glorieta de las Mujeres que Luchan. De acuerdo con el Sistema de Información Cultural de la Secretaría de Cultura de México, se trata de la primera experiencia inmersiva y sensorial dedicada al universo felino en el mundo.

La propuesta fue creada por los periodistas Esther Garcilita y Marco Sotomayor, quienes llevan años desarrollando proyectos vinculados con estos animales.

Un recorrido para meterse en la piel de un gato

La experiencia está organizada en tres grandes espacios, cada uno con una propuesta diferente.

El recorrido comienza con Génesis Felina, una sala dedicada a la evolución de los gatos y a la relación que fueron construyendo con los seres humanos a lo largo de la historia.

La propuesta combina dioramas animados y videomapping para contar cómo estos animales pasaron de ser cazadores independientes a convertirse en compañeros de vida de millones de personas.

Pero el recorrido cambia por completo al llegar a la segunda sala.

Realidad virtual y un domo de ronroneos

En Instinto Puro, el objetivo es abandonar por un momento la mirada humana e intentar experimentar el entorno desde una perspectiva felina.

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Una de las principales atracciones es una experiencia de realidad virtual que permite recorrer la ciudad como si el visitante fuera un gato. La propuesta también busca mostrar algunos de los peligros que pueden encontrar los felinos domésticos cuando salen al exterior.

La sala cuenta además con un juego arcade relacionado con las feromonas y una de las instalaciones más llamativas del museo: el Domo del Ronroneo.

La idea es que los visitantes puedan acercarse de una manera sensorial a uno de los sonidos más característicos de estos animales y descubrir algunos aspectos de su comportamiento.

La sala donde los gatos se convierten en protagonistas

La última etapa del recorrido se llama Conexión y está pensada especialmente para interactuar, jugar y sacar fotografías.

El espacio reúne escenarios inmersivos, murales interactivos y una enorme figura de Sissi, la gata que funciona como personaje guía de la experiencia.

Pero hay otra propuesta que busca involucrar directamente a quienes visitan el museo: los dueños pueden dejar la huella de su propio gato en un mural virtual.

De esta manera, la visita no termina únicamente con las fotografías tomadas dentro del museo, sino que también permite incorporar a los gatos de cada visitante a una de las experiencias digitales.

Una idea que comenzó hace más de una década

Aunque el museo acaba de abrir, el proyecto tiene una historia mucho más larga.

Garcilita y Sotomayor comenzaron hace años a desarrollar iniciativas relacionadas con el mundo felino. Entre ellas estuvo La Gatería, un emprendimiento que nació como una tienda en 2012 y que posteriormente se convirtió en el primer cat café de América Latina.

La idea original era crear un museo tradicional dedicado a los gatos, pero con el tiempo el proyecto fue transformándose hasta incorporar tecnología, experiencias sensoriales y espacios interactivos.

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Según sus creadores, el concepto inicial contemplaba incluso nueve salas, aunque esta primera etapa se concentró en tres debido a las características del espacio elegido.

Además de entretener, el museo busca cambiar algunas ideas preconcebidas sobre los gatos y fomentar una relación más responsable con ellos.

El museo también busca ayudar a otros animales

La propuesta tiene además un costado solidario. Parte de los ingresos y las donaciones se destinan, en colaboración con El Templo de los Deseos, a la compra de una unidad móvil de esterilización para perros y gatos en situación vulnerable.

El objetivo es contribuir a prevenir el abandono y la reproducción descontrolada de animales que viven en la calle.

Así, el Museo del Gato no se limita a ofrecer una experiencia para los fanáticos de estos animales. También intenta utilizar ese interés para generar conciencia sobre el cuidado y la tenencia responsable.

Cuánto cuesta y dónde queda

El Museo del Gato está ubicado en Paseo de la Reforma 87, cuarto piso, colonia Tabacalera, Ciudad de México.

La entrada general cuesta 350 pesos mexicanos de lunes a jueves y 385 pesos de viernes a domingo, mientras que los menores de 4 años ingresan gratis.

Los horarios son de 11 a 21 horas de lunes a viernes, de 10 a 21 los sábados y de 11 a 20 los domingos.

El recorrido dura aproximadamente 45 minutos y los ingresos se organizan en grupos de hasta 15 personas, con accesos programados cada 15 minutos.

Los visitantes pueden sacar fotografías y grabar videos con sus teléfonos celulares, aunque no están permitidas las cámaras profesionales, los trípodes ni el flash.

Para los amantes de los gatos, la propuesta ofrece algo más que una colección para observar: es una oportunidad para recorrer su evolución, experimentar el mundo desde sus ojos y sumergirse literalmente en su universo sin salir del centro de Ciudad de México.

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