Una antigua explotación rural del Bages, en Cataluña, salió a la venta por 1.829.000 euros y ofrece una particular combinación de historia, naturaleza y posibilidades de reconversión. La propiedad reúne 365 hectáreas, una docena de construcciones, una casa de piedra del siglo XVII y un manantial de uso privado.
El conjunto se encuentra en el extremo occidental de la comarca, en una zona de paisaje rural marcada por bosques, campos de cultivo y pequeños núcleos de población. Una de sus principales características es la distancia con Barcelona: está situada a unos 50 minutos en automóvil de la capital catalana.

La finca es comercializada por Aldeas Abandonadas y, además de la enorme extensión de terreno, cuenta con una superficie total edificable de aproximadamente 3.092 metros cuadrados. Las construcciones necesitan distintos trabajos de rehabilitación, aunque algunas de las estructuras principales conservan un estado considerado bueno.
Una propiedad rural con siglos de historia
El corazón del conjunto es una casa principal de piedra construida en el siglo XVII, rodeada por antiguas edificaciones vinculadas a la actividad agrícola y ganadera que durante décadas se desarrolló en la finca.
El complejo principal ocupa alrededor de 1.150 metros cuadrados, mientras que la vivienda principal tiene unos 300 metros cuadrados. También forman parte de la propiedad una vivienda destinada a operarios, un garaje y antiguos silos, entre otras construcciones.
Durante sus años de mayor actividad, la explotación llegó a dedicar más de 100 hectáreas al cultivo. El resto del territorio estaba compuesto por masas forestales, pastizales, vegetación arbustiva y árboles dispersos.
Aunque el paso del tiempo dejó varias edificaciones necesitadas de rehabilitación, la magnitud del conjunto ofrece la posibilidad de recuperar buena parte de sus espacios y devolverles una nueva función.
Un manantial y depósitos de 100.000 litros
Uno de los elementos que hacen especialmente particular a la finca es su disponibilidad de agua. La Casa-Torre cuenta con un manantial de uso privado y varios depósitos que, en conjunto, tienen una capacidad de aproximadamente 100.000 litros.
La propiedad también dispone de suministro eléctrico y teléfono, además de un jardín con un aljibe desde el que se puede contemplar el paisaje que rodea al antiguo núcleo rural.
La combinación de agua propia, una gran superficie de terreno y numerosas construcciones convierte al lugar en una propiedad poco habitual dentro del mercado rural de la zona.
Un entorno de bosques, viñedos y patrimonio
El atractivo de la finca no termina en sus límites. El Bages se encuentra en una zona del interior de Cataluña conocida por sus bosques, campos, viñedos y pueblos históricos.
La comarca forma parte del Geoparque Mundial de la UNESCO, un territorio donde todavía pueden encontrarse evidencias geológicas relacionadas con el antiguo mar que cubrió la región hace millones de años.
Uno de los grandes protagonistas del paisaje es Montserrat, mientras que el patrimonio arquitectónico incluye numerosas construcciones románicas y góticas, además de monasterios como Sant Benet.
También existen espacios naturales como Montserrat y el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac, donde se desarrollan actividades como senderismo y escalada.

Para quienes prefieren recorrer la zona sobre dos ruedas, los caminos rurales atraviesan pinares, campos de cereal, olivares y pequeños núcleos rurales. Entre los destinos destacados se encuentra Cardona, conocida por su castillo y por la singular Montaña de Sal.
Una finca rodeada por la tradición vitivinícola
El territorio también está vinculado a la producción de vino a través de la Denominación de Origen Pla de Bages, que reúne bodegas y viñedos distribuidos por distintos puntos de la comarca.
La región combina así su tradición agrícola con propuestas relacionadas con la gastronomía, el patrimonio y el turismo rural. A esto se suman celebraciones y ferias como la Mediterrània, que se realiza en Manresa, la capital comarcal.
Por sus dimensiones, su historia y su ubicación, la antigua aldea representa una oportunidad singular para quien busque recuperar una propiedad rural de gran escala sin alejarse demasiado de Barcelona. 365 hectáreas de terreno, una casa con varios siglos de historia y más de 3.000 metros cuadrados edificables forman parte de un conjunto que ahora busca un nuevo dueño.








