Las sucesivas olas de calor que afectan a Europa ponen en jaque a los glaciares de los Alpes, que podrían sufrir este año la mayor pérdida de hielo jamás registrada durante una temporada estival. Así lo advirtió la glacióloga francesa Heïdi Sevestre, quien alertó que el deshielo avanza a un ritmo sin precedentes y reclamó medidas urgentes para enfrentar el impacto del cambio climático.
La especialista, que colabora con la Unesco, sostuvo que muchos aún creen que los glaciares son eternos, cuando en realidad se encuentran en una situación crítica. Según explicó, los países que comparten cordilleras con glaciares deben comenzar a planificar cómo enfrentarán un futuro en el que muchos de estos podrían desaparecer.

September 11, 2025. REUTERS/Denis Balibouse
Millones de personas dependen del agua de los glaciares
La advertencia no solo afecta a los Alpes. Sevestre recordó que alrededor de 2.000 millones de personas en todo el mundo dependen, de manera directa o indirecta, del agua proveniente de las montañas, fundamental para el abastecimiento, la agricultura, la generación de energía y el transporte.
En Europa, países como Francia, Suiza, Italia, Austria y también España, por los glaciares de los Pirineos, podrían enfrentar importantes consecuencias si continúa acelerándose el retroceso del hielo.
El cambio climático acelera el deshielo
La investigadora explicó que los últimos tres años registraron niveles récord de pérdida de hielo y, por primera vez, las 19 regiones glaciares del planeta experimentaron un deshielo significativo al mismo tiempo.
Además, señaló que por cada kilogramo de dióxido de carbono (CO₂) emitido a la atmósfera se derriten aproximadamente 16 kilos de hielo de montaña, por lo que insistió en la necesidad de reducir el uso de combustibles fósiles y cumplir los objetivos del Acuerdo de París para limitar el calentamiento global.

Un círculo vicioso que agrava las olas de calor
Sevestre advirtió que el calentamiento del Ártico también altera la corriente en chorro polar, un sistema de vientos que ayuda a regular el clima del hemisferio norte. Como consecuencia, las olas de calor pueden volverse más intensas, frecuentes y prolongadas.
A esto se suma otro efecto: cuando el hielo desaparece deja al descubierto superficies más oscuras, como el océano o la roca, que absorben una mayor cantidad de radiación solar y aceleran aún más el calentamiento.
Frente a este escenario, la científica pidió una mayor acción política para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y advirtió que todavía existe una oportunidad para preservar una parte importante de los glaciares del planeta si se adoptan medidas urgentes.







