Lo que alguna vez fueron enormes “selvas submarinas” llenas de vida hoy se convirtió, en muchos sectores de la costa oeste de Estados Unidos, en paisajes desolados cubiertos de erizos. Sin embargo, científicos creen haber encontrado una inesperada solución natural para revertir el desastre ecológico: el regreso de una gigantesca estrella de mar depredadora.
Se trata de la estrella de mar girasol (Pycnopodia helianthoides), una especie clave para el equilibrio de los ecosistemas marinos que podría ayudar a restaurar los bosques de algas gigantes, también conocidos como bosques de kelp.

Estos ecosistemas submarinos cumplen una función vital en los océanos. Funcionan como refugio para peces, crustáceos, aves marinas y mamíferos, además de ayudar a amortiguar el oleaje y capturar carbono, algo fundamental frente al avance del cambio climático.
Pero durante la última década, gran parte de esos bosques desapareció. El aumento de la temperatura del océano, las olas de calor marinas y una enfermedad devastadora alteraron profundamente el equilibrio ecológico. Al mismo tiempo, los erizos morados comenzaron a multiplicarse de manera descontrolada y devoraron enormes extensiones de kelp hasta dejar fondos marinos prácticamente vacíos.
La clave del problema parece estar en la desaparición de un depredador natural. Las estrellas de mar girasol se alimentan precisamente de esos erizos. Cuando la población de estrellas colapsó por una enfermedad conocida como “sea star wasting disease”, los erizos quedaron sin control y transformaron antiguos bosques submarinos en auténticos desiertos oceánicos.
Ahora, investigadores y organizaciones conservacionistas impulsados por la agencia NOAA Fisheries están criando ejemplares de estrella de mar girasol en cautiverio para reintroducirlos en zonas afectadas de California.
La estrategia busca restaurar el equilibrio natural en lugar de depender exclusivamente de intervenciones humanas permanentes. La lógica ecológica es simple: los erizos comen kelp y las estrellas comen erizos. Si el depredador regresa, las algas podrían volver a crecer.
Un estudio publicado recientemente en la revista científica Proceedings of the Royal Society B analizó este fenómeno y concluyó que la recuperación de las estrellas de mar podría ayudar a controlar las poblaciones de erizos morados, especialmente aquellos que habitan en áreas degradadas.
Los científicos destacan que no se trata simplemente de liberar animales al océano, sino de devolver una pieza fundamental del ecosistema. Algunas especies cumplen funciones regulatorias tan importantes que su ausencia puede desencadenar efectos en cadena capaces de transformar completamente un ambiente natural.

De todos modos, el proyecto todavía enfrenta enormes desafíos. Criar estrellas de mar en laboratorio, prevenir nuevas enfermedades, elegir zonas seguras para su liberación y monitorear su supervivencia requiere años de trabajo y seguimiento científico.
Además, los bosques de kelp continúan amenazados por otros factores como el calentamiento global, la contaminación marina y las tormentas extremas.
Aun así, los investigadores consideran que este enfoque representa una de las estrategias más prometedoras para recuperar ecosistemas marinos devastados. Y deja una poderosa conclusión: en algunos casos, para sanar la naturaleza no alcanza con plantar o limpiar, sino que también es necesario devolver las relaciones perdidas entre las especies.








