A horas de la esperada semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra, una curiosa predicción volvió a revolucionar las redes sociales. La protagonista es Moo Deng, la hipopótamo pigmea que alcanzó fama internacional por sus llamativos «pronósticos» deportivos y que ahora anticipó quién, según su elección, avanzará a la final.
El singular episodio ocurrió en el zoológico Khao Kheow, en Tailandia, donde los cuidadores colocaron dos sandías decoradas con las banderas de cada selección semifinalista. La dinámica consiste en observar cuál de las frutas elige primero el animal.

En la primera semifinal, Moo Deng se dirigió directamente hacia la sandía con la bandera de Francia, dejando atrás la de España. Luego llegó el turno del cruce entre Argentina e Inglaterra: la hipopótamo caminó sin dudar hacia la fruta identificada con el conjunto inglés, por lo que su pronóstico apunta a una final entre Francia e Inglaterra.
La hipopótamo que conquistó internet
Moo Deng, cuyo nombre significa «Cerdo Saltarín» en tailandés, nació hace apenas dos años y se convirtió en un fenómeno mundial gracias a su aspecto y su comportamiento. Su popularidad fue tan grande que inspiró memes, emoticones y hasta una línea de productos oficiales del zoológico donde vive.
Su fama creció aún más en 2024, cuando una elección similar la mostró inclinándose por Donald Trump como ganador de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, un resultado que finalmente se cumplió y alimentó su reputación como «animal adivino».

Una tradición sin base científica, pero con miles de seguidores
Aunque estos pronósticos no tienen ningún respaldo científico, los llamados «animales adivinos» forman parte del folclore de las grandes competencias deportivas.
El antecedente más famoso sigue siendo el del pulpo Paul, que durante el Mundial de Sudáfrica 2010 sorprendió al acertar los resultados de varios encuentros, incluida la consagración de España como campeona del mundo.
Ahora, todas las miradas vuelven a estar puestas sobre Moo Deng. Su elección ya dio de qué hablar, aunque la última palabra la tendrán, como siempre, los protagonistas dentro de la cancha.







