El increíble regreso del huillín: volvió a Los Alerces tras 40 años sin rastros

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Una de las especies más amenazadas de la Patagonia argentina volvió a dar señales de vida en un lugar donde durante décadas se creyó prácticamente desaparecida. Personal del Cuerpo de Guardaparques y del área de Conservación del Parque Nacional Los Alerces, en Chubut, detectó indicios que apuntan a un proceso de recolonización del huillín (Lontra provocax), también conocido como lobito patagónico o nutria de río.

El hallazgo representa una noticia alentadora para la conservación de esta especie, que no había sido registrada de manera sostenida en el área desde la década de 1980. Aunque en los últimos años se habían producido algunos avistamientos aislados, las recientes tareas de monitoreo permitieron encontrar nuevas evidencias de su presencia, especialmente en sectores vinculados al río Grande.

Un regreso que podría marcar el inicio de una recolonización

Durante las últimas semanas, guardaparques y especialistas realizaron recorridos y tareas de rastreo para determinar si aquellos registros esporádicos correspondían a animales de paso o si, por el contrario, el huillín estaba comenzando a recuperar parte de su antiguo territorio.

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Los nuevos indicios parecen reforzar esta segunda posibilidad. La presencia continua de rastros en las cuencas de la zona llevó a las autoridades a hablar de un posible proceso de recolonización dentro del área protegida.

El trabajo de monitoreo también contó con un importante aporte de quienes conocen los lagos y ríos de Los Alerces de primera mano. Pobladores, guías de pesca y prestadores turísticos colaboraron aportando información sobre posibles avistamientos y señales detectadas durante sus recorridos.

Estos datos permitieron orientar las patrullas hacia sectores específicos y ampliar la búsqueda de huellas y otros indicios de la presencia del mamífero.

El huillín, una especie clave para los ecosistemas patagónicos

El huillín es una nutria nativa de los ambientes de agua dulce del sur de Argentina y Chile. Su cuerpo alargado y flexible puede alcanzar hasta 1,30 metros de longitud, incluyendo la cola, y los ejemplares adultos pueden pesar entre ocho y quince kilos.

Su anatomía está especialmente adaptada a la vida acuática. Posee membranas entre los dedos que le permiten desplazarse con rapidez en el agua y bigotes muy sensibles, fundamentales para detectar a sus presas incluso en ambientes donde la visibilidad es reducida.

Su alimentación está compuesta principalmente por pancoras, pequeños cangrejos de río, aunque también consume peces nativos y moluscos.

Pero la importancia del huillín va mucho más allá de su particular aspecto. Al tratarse de un depredador que necesita ambientes acuáticos en buenas condiciones para sobrevivir, su presencia funciona como un indicador del estado de conservación de los ríos y lagos.

La especie requiere aguas relativamente limpias y sectores costeros con abundante vegetación, donde puede encontrar alimento y refugio. Por eso, su regreso a determinadas zonas del Parque Nacional Los Alerces también representa una señal positiva sobre la recuperación y preservación de esos ecosistemas.

Una especie en peligro crítico

A pesar de esta noticia alentadora, el huillín continúa siendo una de las especies más amenazadas del país y está catalogado en peligro crítico de extinción en Argentina.

Durante décadas, sus poblaciones sufrieron una fuerte disminución debido a la modificación de las costas y los ambientes naturales, la histórica caza para comercializar su piel y la expansión de especies exóticas invasoras.

Entre las principales amenazas se encuentra el visón americano, un mamífero introducido que compite por recursos y puede afectar a la fauna nativa de los ecosistemas patagónicos.

La presencia humana también puede convertirse en un riesgo, especialmente cuando se alteran las zonas donde los huillines construyen sus madrigueras, conocidas como “huillineras”.

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Por este motivo, las autoridades del Parque Nacional Los Alerces difundieron una serie de recomendaciones destinadas a proteger el posible asentamiento de la especie y evitar nuevas alteraciones en su hábitat.

Cómo ayudar a proteger su regreso

Entre las principales medidas solicitadas a visitantes y pobladores se encuentra la importancia de encender fuego únicamente en los sectores habilitados, una precaución fundamental para reducir el riesgo de incendios forestales.

También se pidió evitar arrojar basura, plásticos u otros residuos en ríos y lagos, ya que la contaminación puede afectar directamente a los ecosistemas de los que depende el huillín.

Otra de las recomendaciones más importantes es respetar la prohibición de ingresar con mascotas al parque. Perros y gatos pueden representar una amenaza directa para la fauna silvestre, tanto por posibles ataques como por la transmisión de enfermedades.

El objetivo es reducir al máximo la presión sobre el ambiente y permitir que los animales puedan establecerse nuevamente en sectores donde desaparecieron hace varias décadas.

Un símbolo de la Patagonia que busca recuperar su territorio

El Parque Nacional Los Alerces es uno de los grandes refugios naturales de la Patagonia. Creado en 1937, el área protegida fue reconocida como Sitio de Patrimonio Mundial Natural por la Unesco en 2017 debido al valor excepcional de sus bosques, lagos y ecosistemas.

Entre sus paisajes se encuentran los bosques de alerce o lahuán y ejemplares extraordinarios como “El Abuelo”, un alerce milenario que supera los 2.600 años de antigüedad y alcanza unos 60 metros de altura.

En ese escenario de ríos, lagos y bosques antiguos, el posible regreso del huillín adquiere un significado especial.

Después de aproximadamente 40 años sin registros sostenidos, las nuevas señales abren una puerta a la esperanza: una especie que parecía haber perdido ese territorio podría estar comenzando, lentamente, a recuperarlo.

La confirmación de una recolonización estable requerirá nuevos monitoreos y años de seguimiento. Sin embargo, cada huella encontrada y cada nuevo indicio representan un paso importante para una de las especies más emblemáticas y amenazadas de la Patagonia.

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