El sargazo se dispara en el Caribe mexicano: alcanzó niveles 27 veces superiores al promedio histórico

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Redactora
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La cantidad de esta macroalga frente a las costas de Quintana Roo marcó un récord este año. Las autoridades retiran más de 2.000 toneladas por día mientras buscan reutilizar el material para reducir su impacto ambiental.

La llegada de sargazo a las playas del Caribe mexicano alcanzó niveles sin precedentes este año. Según la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la presencia de esta macroalga es 27 veces superior al promedio histórico, lo que representa un importante desafío ambiental y turístico para la región.

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Las autoridades estiman que actualmente flotan entre 40.000 y 90.538 toneladas de sargazo frente a las costas de Quintana Roo, una cifra que supera incluso los elevados registros de 2025, de acuerdo con especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Un operativo para contener la llegada de sargazo

Frente a este escenario, el Gobierno de México desplegó un amplio operativo para retirar la macroalga antes de que llegue a las playas.

Las tareas incluyen dos buques sargaceros, 11 embarcaciones costeras, barreras de contención y equipos terrestres, además de brigadas de limpieza que trabajan diariamente en distintos puntos del litoral.

Según datos oficiales, actualmente se retiran 1.227 toneladas de sargazo por día en el mar y otras 950 toneladas diarias en las playas.

Además de la recolección, las autoridades impulsan proyectos para reciclar y reutilizar el sargazo con el objetivo de disminuir su impacto ambiental.

Cómo afecta el sargazo al ecosistema

Aunque su presencia también perjudica al turismo, el mayor impacto ocurre en los ecosistemas marinos.

La UNAM explica que, al descomponerse, el sargazo consume oxígeno del agua y modifica el equilibrio de nutrientes, favoreciendo la proliferación de otras algas que compiten con los corales.

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Esto puede afectar arrecifes, pastizales marinos, manglares y lagunas costeras, además de alterar el hábitat de numerosas especies.

Su descomposición también favorece la aparición de hongos y bacterias, lo que incrementa los efectos negativos sobre la biodiversidad y genera pérdidas económicas para las comunidades que dependen del turismo en la costa del Caribe mexicano.

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