La Justicia Federal impuso la máxima pena prevista por la legislación argentina para este delito. El animal había sido perseguido y cazado en 2022 cerca de Clorinda. El yaguareté se encuentra en peligro crítico de extinción en el país y está declarado Monumento Natural Nacional.
La Justicia Federal de Formosa condenó a tres años de prisión en suspenso a un hombre acusado de perseguir y matar a un yaguareté en las inmediaciones de Clorinda, en un caso considerado un nuevo precedente para la protección de una de las especies más amenazadas de Argentina.
La sentencia fue dictada el 25 de agosto mediante un juicio abreviado por el Juzgado Federal N°2 de Formosa y estableció la máxima pena contemplada para el delito de caza prohibida de animales silvestres agravada por la participación de tres o más personas, de acuerdo con el artículo 25 de la Ley Nacional 22.421.
El condenado es un comerciante de 52 años que reconoció haber participado de la persecución y muerte de un ejemplar macho de yaguareté. Además de los tres años de prisión en suspenso, deberá pagar una multa de 5 millones de pesos.
Un video publicado en redes sociales fue clave para la investigación
El caso se remonta al 19 de diciembre de 2022, un día después de la final del Mundial de Qatar.
El propio acusado había publicado en sus redes sociales un video en el que mostraba huellas de un yaguareté y relataba que estaba siguiendo al animal.
Las imágenes permitieron iniciar una investigación que se extendió durante casi cuatro años. Durante el procedimiento realizado posteriormente en su vivienda también se encontraron armas y otros elementos vinculados a la actividad de caza.

La organización Red Yaguareté tomó conocimiento del material difundido en redes sociales y presentó una denuncia que terminó impulsando la causa judicial.
En el proceso participaron como querellantes la Administración de Parques Nacionales, la provincia de Formosa y Red Yaguareté, convirtiéndose además en un caso relevante por la intervención de una organización ambientalista privada en este tipo de procesos judiciales.
Los fundamentos completos de la sentencia serán dados a conocer el próximo 7 de septiembre.
Por qué la condena es considerada histórica
El caso constituye la segunda condena judicial en Formosa vinculada directamente con la caza de un yaguareté.
En agosto de 2025, la Justicia Federal ya había condenado a cuatro personas por otro episodio de caza ilegal de esta especie. Tres recibieron penas de dos años de prisión efectiva bajo modalidad domiciliaria, mientras que una cuarta persona fue condenada a dos años de ejecución condicional.
La nueva sentencia vuelve a establecer un precedente para causas vinculadas con la caza furtiva, una actividad particularmente grave cuando afecta a especies cuya población se encuentra en niveles críticos.
El yaguareté, una especie en peligro crítico en Argentina
El yaguareté —Panthera onca— es el felino de mayor tamaño de América y una de las especies más amenazadas de Argentina.
Actualmente está categorizado como en peligro crítico de extinción en el país, principalmente debido a la pérdida y fragmentación de su hábitat, la reducción de sus presas naturales y la caza furtiva.
Desde 2001 está declarado Monumento Natural Nacional mediante la Ley 25.463, la máxima categoría de protección que puede recibir una especie en Argentina.
Además, se encuentra protegido por la Ley Nacional de Conservación de la Fauna 22.421 y forma parte del Apéndice I de la Convención CITES, que establece restricciones internacionales sobre el comercio de especies amenazadas.
En Argentina, las poblaciones de yaguareté sobreviven principalmente en tres grandes regiones: la Selva Paranaense de Misiones, las Yungas del noroeste y el Gran Chaco.
Un precedente contra la caza furtiva
Desde la Administración de Parques Nacionales destacaron que la sentencia representa un nuevo avance en la conservación de la especie y puede funcionar como elemento disuasorio frente a futuros episodios de caza ilegal.
La importancia del fallo va más allá del ejemplar involucrado.
Cuando una población es extremadamente reducida, la pérdida de un solo individuo reproductivo puede tener consecuencias relevantes para la recuperación de la especie.
La condena de Formosa vuelve así a poner el foco sobre un problema que durante décadas fue difícil de perseguir judicialmente: convertir la muerte de fauna silvestre protegida en un delito que no solamente esté contemplado en la legislación, sino que efectivamente llegue a los tribunales y termine en una condena.








