Invasión histórica de sargazo obliga a cerrar playas y pone en jaque al turismo en el Caribe mexicano

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Las autoridades estiman que este año llegarán unas 119.000 toneladas de sargazo a las costas de Quintana Roo, superando todos los registros anteriores. El fenómeno ya provocó cierres de playas y millonarias pérdidas para el sector turístico.

Las paradisíacas playas del Caribe mexicano atraviesan una de las peores crisis ambientales de su historia. Una invasión récord de sargazo cubre gran parte de la costa de Quintana Roo, obligando al cierre de algunas playas y generando un fuerte impacto en el turismo y la economía local.

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Según las autoridades ambientales, antes de que termine el año podrían llegar a la costa unas 119.000 toneladas de sargazo, una cifra que supera ampliamente el récord de 96.000 toneladas registrado en 2025.

El fenómeno afecta especialmente a destinos turísticos de renombre como Cancún, Playa del Carmen y Tulum, donde el alga forma enormes mantos sobre la arena y el agua. Una vez que llega a la costa, comienza a descomponerse rápidamente y desprende un fuerte olor, lo que reduce la llegada de visitantes.

«La caída del turismo es gravísima», advirtió Eugenio Barbachano, concejal de Tulum, quien aseguró que la temporada baja se convirtió en una etapa crítica para la actividad económica de la región.

Mientras tanto, decenas de trabajadores limpian diariamente las playas retirando toneladas de sargazo con palas, aunque la tarea resulta difícil porque el alga continúa llegando de manera constante.

El impacto económico también es millonario. La gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, indicó que la gestión del sargazo representa un costo cercano a los 2.000 millones de dólares al año, mientras que la industria hotelera destina alrededor de 150 millones de dólares anuales para intentar mantener limpias las playas.

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Además de afectar al turismo, los especialistas alertan sobre las consecuencias ambientales. El sargazo en descomposición bloquea la luz solar que necesitan los ecosistemas marinos, reduce la biodiversidad y puede liberar metales pesados, como arsénico, en la arena.

Incluso, estudios recientes señalaron que quienes trabajan retirando las algas pueden sufrir irritaciones en la piel, dolores de cabeza, fatiga y náuseas por la exposición prolongada.

Ante la magnitud del problema, la Armada de México desplegó un operativo especial con embarcaciones, drones, barreras de contención y equipos de recolección para intentar frenar el avance del sargazo. El Gobierno mexicano anunció que presentará un nuevo plan de respuesta con el objetivo de reforzar las medidas frente a un fenómeno que amenaza uno de los principales destinos turísticos del país.

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