Los ejemplares, de hasta 3,5 metros, fueron vistos durante 48 horas en Pine Point Beach, en Maine. Las autoridades desplegaron drones y aeronaves para seguir sus movimientos.
Una escena poco habitual sorprendió esta semana a quienes disfrutaban de Pine Point Beach, una de las playas más concurridas de Maine, en el noreste de Estados Unidos: más de media docena de tiburones blancos fueron avistados durante 48 horas a pocos metros de la costa.
Algunos de los ejemplares alcanzaban los 3,5 metros de largo, mientras que también fueron identificados varios juveniles. Uno de ellos incluso quedó registrado en video por una persona que practicaba paddleboard.

La cantidad llamó especialmente la atención de los especialistas. Según autoridades locales, lo habitual es observar uno o dos tiburones en la zona, por lo que el número registrado durante estos días fue considerado inusualmente elevado.
Drones y vigilancia aérea sobre la costa
Ante la presencia constante de los animales, las autoridades intensificaron el monitoreo y utilizaron drones y aeronaves para seguir sus desplazamientos.
El operativo cobró especial importancia por las características de Pine Point Beach. La zona es frecuentada por nadadores y pescadores que suelen ingresar al agua hasta la cintura, mientras que la profundidad puede alcanzar unos tres metros durante la marea alta.
Aunque la presencia de tiburones blancos en Maine durante esta época del año no es algo fuera de lo común, la concentración registrada sorprendió incluso a investigadores que trabajan habitualmente en la región.
El agua más cálida podría estar detrás del fenómeno
Los especialistas también relacionan estos avistamientos con un cambio ambiental que está modificando la distribución de distintas especies marinas.
El científico del New England Aquarium John Chisholm explicó que las aguas de Nueva Inglaterra se están calentando a un ritmo especialmente acelerado, lo que favorece que algunas especies amplíen o modifiquen sus desplazamientos.

El fenómeno también está haciendo que especies que históricamente eran poco frecuentes en estas latitudes aparezcan con mayor regularidad.
Para los biólogos, estos cambios no significan necesariamente que las playas se hayan vuelto peligrosas, pero sí refuerzan la importancia de conocer el entorno antes de ingresar al mar.
La recomendación es sencilla: mantenerse atento a las indicaciones de las autoridades, respetar las zonas cerradas y recordar que, al entrar al océano, también se está ingresando al hábitat natural de numerosas especies.








