Murió Pocha, una de las elefantas que había sido trasladada de Mendoza a Brasil

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Redactora
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La elefanta Pocha que había sido trasladada desde el Ecoparque de Mendoza a una reserva en Brasil a principios de este año junto con su cría Guillermina murió. Así lo informó a través de un comunicado la organización Global Sanctuary for Elephants. También anunciaron que están intentando determinar las causas del deceso del animal.

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“Mientras Pocha estaba en Mendoza vimos pequeñas señales que nos hicieron preocupar. Tenía problemas de salud subyacentes, pero nunca se diagnosticó nada. Cuando ella y Guillermina llegaron aquí al Santuario de Elefantes Brasil, habíamos visto que tenía cansancio y era un poco más lenta para comer pero, después de una inyección multivitamínica, mejoró”, indicaron desde el Santuario.

“Desde hace algunos días nos dimos cuenta de que era exigente con su heno, aunque todavía estaba pastando y disfrutando de todos los productos que le dieron”.

Según se informó, en la noche del jueves pasado, se le aplicó a Pocha una inyección de vitaminas. “Parecía más brillante y, aunque todavía cansada, tenía más luz en sus ojos. Sin embargo, cuando volvimos a ver cómo estaba más tarde por la noche, descubrimos que había fallecido”, lamentaron.

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«Guillermina, que compartió los patios cerca del granero con su madre, gritó largamente para llamar a sus amigos, y se pudo escuchar cómo respondían a ella. Una vez que abrimos las puertas para que entraran las otras chicas, Bambi, Mara y Rana estaban allí esperando para estar con Guille. Rana caminó hacia Pocha con Guillermina por unos minutos y luego volvió con los demás. A continuación, Bambi se acercó, pero se mantuvo a distancia, con los ojos algo abiertos y con aspecto preocupado. Después de que Bambi volvió con las otras chicas, llegó Mara y se quedó con Guille y Pocha. Después de eso, una por una, las otras chicas regresaron, esta vez Bambi retrocediendo hacia Pocha, oliéndola y acariciando su rostro. Justo después de la medianoche, todos se pararon en diferentes lados de Pocha, tranquilos y relajados, teniendo uno de esos momentos de elefante que solo ellos entienden. Un poco antes de las 4 am.

Cada niña se paró cerca, unas más que otras, y observaron el cuerpo de Pocha con respeto. Los elefantes tienen una habilidad innata para comunicarse entre sí de maneras que nunca entenderemos y eso es lo que parece estar sucediendo entre este grupo de compañeros de manada. Con todos nuestros años trabajando con elefantes, nunca habíamos visto este nivel de apoyo de manada brindado a otro durante un fallecimiento. Su apoyo está demostrando ser mucho más familiar de lo que hemos presenciado en el santuario en el pasado y, aunque es triste, también hay algo increíblemente hermoso en lo que está sucediendo».

Comunicado de Global Sanctuary for Elephants

Guillermina parece entender todo lo que ocurre. “La toca y la huele y la acaricia con su trompa, pareciendo sentir que su madre ya no es de esta tierra. Aunque Guille no se paró completamente sobre el cuerpo de su madre (lo que a veces hacen los elefantes), ella maniobra muy suavemente sus pies sobre las patas delanteras de Pocha y se quedó allí por un tiempo”, detallaron desde Global Sanctuary for Elephants.

«Aunque este es un momento difícil y puede ser difícil procesar tal pérdida, estamos agradecidos con Pocha por el amor y la estabilidad que pudo brindarle a Guillermina 24 años. Una vez que los dos estuvieron en el santuario, pudo ver a su hija experimentar la verdadera alegría y comenzar a entablar relaciones con otros elefantes, algo que podría haber sido solo un sueño para Pocha», compartieron desde la organización.

La historia de Pocha y Guille

La elefanta Pocha llegó a la Argentina desde Londres, en la década de los 80, y se instaló en el zoológico de Mendoza, en donde tuvo a su hija, Guillermina.

En 2020, autoridades del Gobierno de Mendoza firmaron un convenio con un santuario de Brasil para trasladar a los cuatro elefantes del ex zoológico de Mendoza, reconvertido en un ecoparque, a ese espacio único en Sudamérica que cuenta con ambientes naturales adaptados para mejorar la calidad de vida de la especie.

En junio de este año, y luego de un largo proceso, las dos elefantas asiáticas llegaron al santuario ubicado en el Mato Grosso, Brasil, que se convirtió en su nuevo hogar, tras cinco días de viaje por tierra.

Leer más: Del ex zoológico de Mendoza al Santuario de Elefantes de Brasil: así fue el traslado de Pocha y Guillermina al Mato Grosso

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