El sargazo continúa siendo uno de los mayores desafíos ambientales y turísticos del Caribe mexicano. Ante el aumento de la macroalga en las costas de Quintana Roo, especialistas aseguran que las medidas actuales ya no son suficientes y proponen una estrategia diferente: detener y recolectar el sargazo en altamar antes de que llegue a las playas.
Según explicó Vicente Ferreira, director de Sustentur, las acciones que se realizan actualmente son principalmente paliativas, ya que cuando el sargazo alcanza la costa suele superar la capacidad de recolección disponible.

El especialista sostiene que la primera barrera de contención debe instalarse en el mar mediante estructuras permanentes, barreras flotantes y embarcaciones sargaceras capaces de interceptar la macroalga antes de que toque tierra.
Ferreira también remarcó que enfrentar este fenómeno requiere una fuerte inversión y un trabajo coordinado entre los distintos niveles de gobierno, el sector hotelero y las empresas privadas, ya que ninguna organización puede resolver el problema de manera aislada.
Implementar este sistema implicaría una logística compleja y una inversión millonaria, pero permitiría reducir significativamente la cantidad de sargazo que llega a las playas y minimizar su impacto sobre el turismo y los ecosistemas costeros.

La propuesta surge en un momento crítico. De acuerdo con el más reciente informe de la Red de Monitoreo del Sargazo de Quintana Roo, de las 140 playas evaluadas, 60 presentan acumulaciones abundantes o excesivas de sargazo, mientras que solo cinco playas permanecen libres de la macroalga al inicio de la temporada alta de verano.
Los expertos consideran que, sin una estrategia de contención en altamar, el problema seguirá creciendo año tras año y continuará afectando uno de los destinos turísticos más importantes del Caribe.








