La histórica bajante del río Danubio, provocada por la sequía y las altas temperaturas que afectan a Europa, dejó al descubierto restos que permanecían ocultos bajo el agua desde hace décadas y hasta miles de años.
Cerca del puerto de Prahovo, en Serbia, reaparecieron los cascos oxidados de barcos de guerra pertenecientes a la flota alemana del mar Negro. Las embarcaciones fueron hundidas deliberadamente en septiembre de 1944, durante la retirada de las tropas nazis ante el avance soviético por los Balcanes.
Los historiadores estiman que hasta 200 buques fueron hundidos en esa zona. Muchos todavía contienen armas, explosivos y municiones sin detonar, por lo que representan un peligro para las personas y también para la navegación comercial.

Un mamut en el lecho del río
La bajante también produjo un hallazgo prehistórico en Bulgaria. Cerca de la ciudad de Ruse aparecieron restos de un mamut lanudo que habría vivido durante la Edad de Hielo.
Los especialistas identificaron una mandíbula, fragmentos de colmillos, parte de una escápula y un fémur. Por el tamaño de los huesos, consideran que pertenecieron a un ejemplar joven. El descubrimiento resulta especialmente valioso porque las piezas estaban bien conservadas y concentradas en un mismo lugar.
Una crisis más allá de los hallazgos
Aunque las imágenes de los barcos y del mamut llamaron la atención, la falta de agua está generando consecuencias mucho más graves.
La reducción del caudal dificulta el paso de barcos de carga, deja embarcaciones varadas y obliga a transportar menos mercadería. También afecta a centrales hidroeléctricas y nucleares que necesitan el agua del Danubio para producir energía o refrigerar sus instalaciones.
El Danubio atraviesa diez países y es una de las principales vías comerciales y energéticas de Europa. Su bajante no solo revela fragmentos de la historia: también muestra la vulnerabilidad de la región frente a sequías cada vez más intensas.







