Sobrevivió al Holocausto viviendo tres años en un pozo y hoy dice “¡Por favor, quédense en casa!”

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El periodista argentino Sebastián Fest compartió, en un sentido artículo para el diario El Mundo, la historia de Elsa Soslowska de Olszewicz, una mujer que nació en Polonia pero lleva ya la mayor parte de su vida viviendo en Argentina.

Noventa y seis años. Elsa tiene 96 años, y recuerda patente cuando al menos 3 calendarios de su vida los pasó viviendo a escondidas en un pozo que bien se disimulaba en un establo. Sin bañarse, comiendo todos los días sólo papas, experimentando el dolor de la maldad desde cerca:

A oscuras, en silencio, sin darse jamás una ducha, en medio de cucarachas “y otros bichos”. Comiendo patatas y tomando agua. “Y un poquitito de pan, cuando había”. Resistía para que los nazis no la encontraran, para que no la mataran. Y antes de eso había pasado otros dos años en un gueto en Polonia, donde mataron a buena parte de su familia y amigos.

Nota de Sebastián Fest sobre Elsa. Publicada en El Mundo.

Podríamos decir que Elsa es un gran ejemplo viviente de lo que representa la lucha, el no darse por vencido y sobre todo, el acatamiento de cualquier medida con tal de poder seguir con vida y adelante.

Mientras mucha gente se queja o ‘relincha’ por tener que “estar encerrado” en su propia casa, o por estar aburrido o por estresarse de no saber qué hacer, Elsa hace memoria y recuerda que pasarla realmente mal es otra cosa. No entiende la negación de ciertas personas ni la obsesión con romper una regla a toda costa.

Algo que pareciera tan sencillo como buscar planes para hacer desde tu casa. Desde la puta comodidad de tu casa. Desde la cama en la que puedes dormir todas las noches, desde la cocina gracias a la cual puedes experimentar diferentes menúes y no sólo vivir a base de patatas, desde el celular con el cual puedes mantenerte en contacto y saber cómo se encuentran tus amigos y familiares. Eso, sin dudas algo que a Elsa le hubiera gustado: saber cómo están sus afectos, antes que enterarse con el tiempo de que el régimen nazi los ha matado.

Mientras las personas hacen uso y bandera de las excusas más insólitas para poder salir a la calle, dar un paseito, o irse a algún lugar de vacación, Elsa se preguntará cómo es posible semejante actitud de impunidad o ignorancia: “Esto es una guerra, no se quejen por estar encerrados…”. 

Elsa vive en Buenos Aires, adonde llegó hace siete décadas huyendo de los horrores de la Segunda Guerra Mundial y de la Europa de la postguerra. Dos años atrás, el Senado argentino le hizo un reconocimiento especial. Hoy, encerrada en cuarentena en su casa, vuelve a esconderse de un enemigo, aunque esta vez no sean los nazis, sino el Covid-19, ese maldito coronavirus.

Nota de Sebastián Fest sobre la vida de Elsa. Publicada en El Mundo.

En un vídeo que le hizo llegar a EL MUNDO, Elsa relata: “En mi experiencia, el consejo que les puedo dar es que la única manera de salvarse es estar en casa. Esto es una guerra. Allá teníamos bombardeos y acá tenemos una guerra en el aire, pero no sabemos dónde está el enemigo. En una guerra se sabe: ahí está el enemigo, me tengo que cuidar. Pero aquí no se sabe, usted sale a la calle a tomar algo de aire, a pasear el perro, al supermercado y usted no sabe… Es algo muy poco visto, una maldición que viene no se sabe de dónde. Porque no es la epidemia de un país, es total, en todo el mundo. A mi edad lo único que me queda es la memoria, porque la salud ya está más o menos. Mi consejo de todo corazón es cuídense, si les dicen que tienen que estar adentro quédense adentro, porque van a salvar vidas”.

Indagando en esta historia de verdadera superación personal, Sebastián Fest descubrió que detrás de una mujer anciana que ha vivido la miseria para luego disfrutar de las cosas lindas de la vida, también hay relatos de sufrimiento:

Yo no volví nunca más a Polonia, un país del que me fui pisando cadáveres. Todas las noches, cuando me voy a dormir, me pregunto por qué mataron seis millones de judíos. ¿Por qué, si yo no hice nada, si yo no tenía armamento ni luché contra nadie? ¿Por qué mataron a mi padre y a mi madre? ¿Por qué? Siempre pregunto por qué. Siempre aparece alguien que decide a quién hay que matar…”.

Palabras de Elsa en entrevista con Sebastián Fest para El Mundo.

Historias como las de Elsa deberían convertirse en algo viral. Darnos cuenta que nos quejamos de llenos porque, insisto, quizás pasarla realmente mal es otra cosa. Y esto es algo que no deberíamos olvidar en estos tiempos.

La argentina que terminó dando “La vuelta al mundo en 33 días” para escapar del Coronavirus

La vuelta al mundo en 33 días
Romina Viola y Maxi Albella

A principios de 2020, Romina Viola había planificado un viaje de vacaciones junto a su pareja Maxi Albella -juntos hacen el podcast “En Modo Avión”, en donde comparten su pasión por el viaje-, pero la expansión del Covid-19 por Asia la llevó a hacer un periplo impensado. Evitando las zonas de mayor contagio y buscando la forma de volver al país, la joven argentina recorrió gran parte del planeta: “Ya que no sé cuándo podré volver a subirme a un avión con esa libertad”, cuenta a Intriper.

Las consecuencias de la rápida expansión del Coronavirus alrededor de los diferentes continentes son infinitas. En ese sentido, miles de viajeros alrededor del mundo quedaron varados en medio de viajes de trabajo, vacaciones o visitas a sus familias. Con cada vez más países cerrando sus fronteras para evitar un mayor contagio, la movilidad a nivel mundial se ha visto reducida casi al mínimo, paralizando a la industria del turismo. Romina Viola es una de las personas que pudo evitarlo y hoy cuenta su historia a Intriper.

“La vuelta al mundo en 33 días”

La joven argentina que en la actualidad vive en Córdoba, lleva adelante junto a su pareja Maxi Albella el podcast “En Modo Avión“, en donde cuentan sus historias de viaje, comparten recursos y dan consejos para experimentar distintos puntos del mundo. A principios de este año, ambos se iban a encontrar en Malasia luego de una serie de compromisos laborales, pero todo se vio interrumpido por la pandemia: Maxi nunca salió de la Argentina, mientras que Romina tuvo que hacer una travesía insólita para volver al país. Ella misma la llamó “La vuelta al mundo en 33 días”. Continuar leyendo…

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