Tiene 17 años y convirtió botellas de plástico en refugios para salvar a los cálaos

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Yanin “Proud” Tangkaravakoon creó nidos artificiales con plástico reciclado y fibras de cáñamo. Diez ya fueron ocupados y permitieron el nacimiento de 14 polluelos.

Una idea nacida de una estudiante de apenas 17 años comenzó a convertirse en una herramienta concreta para proteger a una de las aves más amenazadas del sudeste asiático.

La tailandesa Yanin “Proud” Tangkaravakoon desarrolló nidos artificiales utilizando botellas de plástico recicladas y fibras naturales de cáñamo, con el objetivo de ofrecer a los cálaos un lugar seguro donde reproducirse.

Su proyecto, llamado Homes for Hornbills, parte de un problema cada vez más grave: estas aves dependen de los huecos que se forman en los troncos de árboles grandes y antiguos para construir sus nidos, pero la deforestación está reduciendo esos espacios naturales.

La solución ideada por la joven ya fue puesta a prueba en la isla de Yao Noi, en el sur de Tailandia. Actualmente hay 20 nidos artificiales instalados y los primeros resultados fueron especialmente alentadores: durante la temporada reproductiva de 2025, diez de ellos fueron ocupados y 14 polluelos lograron nacer y volar con éxito.

Una especie que necesita de los árboles para reproducirse

Los cálaos tienen una particularidad que los vuelve especialmente vulnerables a la pérdida de bosques: no construyen sus propios nidos.

Para reproducirse, las parejas necesitan encontrar cavidades naturales en árboles de gran tamaño. Allí la hembra permanece protegida mientras incuba y cría a sus polluelos, mientras el macho se encarga de llevarle alimento.

El problema es que esos árboles pueden tardar décadas o incluso siglos en alcanzar las dimensiones necesarias para generar cavidades adecuadas.

La deforestación y la transformación de los bosques tropicales redujeron progresivamente la disponibilidad de estos refugios. Sin ellos, incluso cuando las aves encuentran alimento y territorio, pueden quedar sin posibilidades de reproducirse.

Por eso, los nidos artificiales se convirtieron en una alternativa para compensar la pérdida de cavidades naturales.

El problema de los materiales tradicionales

Las estructuras artificiales ya se utilizaban para ayudar a los cálaos, pero las alternativas disponibles tenían diferentes limitaciones.

Los nidos fabricados con madera pueden deteriorarse rápidamente debido a la humedad y las condiciones climáticas de las selvas tropicales, con una duración que en algunos casos apenas alcanza los dos o tres años.

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También se probaron recipientes de barro y estructuras realizadas con fibra de vidrio, aunque ninguna de estas opciones resolvía completamente las necesidades de resistencia y seguridad para las crías.

Tangkaravakoon buscó una alternativa que fuera al mismo tiempo duradera, segura y capaz de reutilizar un residuo abundante.

Botellas descartadas que se convierten en nidos

La joven desarrolló un material a partir de botellas de plástico recicladas y resina, al que incorporó fibras naturales de cáñamo.

El cáñamo reemplaza a la fibra de vidrio utilizada en algunos diseños convencionales y permite obtener una estructura resistente sin incorporar un material que puede desprender partículas potencialmente perjudiciales para los polluelos.

Una de las ventajas del nuevo diseño es su duración: según el proyecto, los nidos pueden permanecer en buenas condiciones durante hasta diez años, superando ampliamente la vida útil de algunas alternativas de madera.

Pero el verdadero indicador de éxito no está solamente en la resistencia del material, sino en si las aves deciden utilizarlo.

Y los resultados ya aparecieron.

Diez nidos fueron ocupados y nacieron 14 polluelos

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Durante la temporada reproductiva de 2025, diez de los nidos instalados fueron ocupados por cálaos.

De esas estructuras nacieron 14 polluelos que lograron desarrollarse y volar, demostrando que el sistema podía funcionar como refugio para la reproducción.

El proyecto continúa con 20 nidos instalados en Yao Noi y busca ampliar su alcance para que más aves puedan disponer de lugares adecuados donde reproducirse.

La iniciativa recibió además reconocimiento internacional y fue distinguida por National Geographic y The Earth Prize, dos premios vinculados a proyectos de innovación y conservación ambiental.

Mucho más que construir nidos

Homes for Hornbills también tiene un componente educativo. La iniciativa trabaja con las comunidades de la región y alrededor de 60 estudiantes participan en actividades de educación ambiental relacionadas con la conservación de estas aves.

El objetivo es que los jóvenes conozcan las amenazas que enfrentan los cálaos, entre ellas la pérdida de hábitat y la caza furtiva, y que la protección de la especie no dependa exclusivamente de los nidos artificiales.

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De esta manera, el proyecto intenta abordar el problema desde distintos frentes: crear refugios, reutilizar residuos y generar conciencia sobre la conservación de los bosques.

La historia de Tangkaravakoon demuestra que una solución ambiental no siempre necesita comenzar con grandes recursos. En este caso, surgió de una adolescente que encontró una manera de transformar un residuo cotidiano en un refugio para una especie que necesita urgentemente nuevos lugares donde reproducirse.

Y el resultado ya tiene alas: 14 polluelos que pudieron nacer y volar gracias a esos nidos hechos, en parte, con botellas que de otro modo habrían terminado como basura.

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