Salió por unas horas a pescar desde México en noviembre de 2012 y terminó viviendo una pesadilla inimaginable. José Salvador Alvarenga, un pescador salvadoreño, sobrevivió 438 días a la deriva en una pequeña lancha tras ser arrastrado por una tormenta devastadora. Recorrió casi 10.800 kilómetros a la deriva sin motor ni rumbo, marcando una de las gestas de supervivencia más extremas de la historia humana.

La lucha contra el hambre y la soledad
Al agotarse los suministros, Alvarenga tuvo que idear métodos extremos para no morir de inanición en medio de la nada:

Un milagro a 10.000 kilómetros de casa
El 30 de enero de 2014, tras más de 13 meses navegando a la deriva, avistó tierra firme en el atolón Ebon, perteneciente a las Islas Marshall. Alvarenga nadó hasta la orilla, donde fue socorrido por los lugareños, demacrado pero vivo, tras haber cruzado prácticamente todo el océano Pacífico únicamente impulsado por las corrientes marinas.








