El salmón atlántico atraviesa uno de sus momentos más críticos en España y podría quedar protegido bajo la categoría de “en peligro de extinción”. El Comité Científico que asesora al Gobierno en materia de conservación de especies emitió un dictamen favorable para incluirlo en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.
La decisión representa un paso importante, aunque todavía no implica que la pesca haya sido prohibida. La propuesta deberá ser debatida y votada por las comunidades autónomas en el próximo Comité de Fauna y Flora.
La situación que atraviesa la especie explica la preocupación. Según una evaluación en la que participó la Sociedad Ibérica de Ictiología, las poblaciones de salmón atlántico en España registraron un descenso del 82 % durante la última década.

Solo dos regiones todavía permiten pescarlo
Actualmente, la pesca del salmón atlántico continúa permitida únicamente en Asturias y Cantabria. En Navarra, País Vasco y Galicia ya se encuentra vedada.
Los datos obtenidos durante la última temporada volvieron a encender las alarmas.
En Asturias se registraron apenas 106 capturas, la cifra más baja desde que existen registros. El dato incluso quedó por debajo del anterior mínimo histórico, registrado en 2025, cuando se contabilizaron 130 ejemplares.
En Cantabria el panorama fue todavía más extremo: durante toda la temporada se capturaron solo tres salmones.
Las cifras llegaron después de una temporada particularmente tardía. El llamado campanu, el primer salmón capturado después del comienzo de la temporada y una tradición de gran importancia en Asturias y Cantabria, apareció en 2026 más tarde que nunca en ambas comunidades.
La pesca no es el único problema
El declive del salmón atlántico no puede atribuirse exclusivamente a la actividad pesquera.
La especie también enfrenta problemas relacionados con la fragmentación de los ríos, provocada por presas e infraestructuras hidroeléctricas, además de contaminación agrícola, industrial y urbana y la presencia de especies invasoras.
Por eso, la eventual inclusión en el Catálogo Español de Especies Amenazadas no solo tendría consecuencias para la pesca. También obligaría a implementar medidas destinadas a proteger al salmón y conservar su hábitat.
El pedido para analizar su situación llegó después de que el Ministerio para la Transición Ecológica solicitara en abril un informe al Comité Científico. La solicitud había sido impulsada previamente por la asociación de conservación de la biodiversidad Saxífraga.
Asturias y Cantabria ya analizan cerrar la pesca
Mientras se debate la posible protección a nivel nacional, las dos comunidades donde todavía se puede pescar también comenzaron a considerar medidas propias.
En Asturias, el Gobierno anunció que propondrá una veda temporal del salmón para 2027, con el objetivo de favorecer la recuperación de la especie.
La propuesta contempla una particular excepción para mantener la tradición del campanu: la pesca podría habilitarse al comienzo de la temporada en cada cuenca y cerrarse inmediatamente después de capturar el primer ejemplar.
La iniciativa busca combinar la protección de las poblaciones con otras medidas, como el seguimiento científico, la repoblación y el control de los distintos factores que afectan a los salmones.
En Cantabria también se reconoció la gravedad de la situación y la posibilidad de que sea necesario establecer una veda. Allí, las autoridades han señalado que, pese al fuerte arraigo cultural de la pesca del salmón, la conservación de la especie debe ser prioritaria.
Sin embargo, Asturias también manifestó su intención de solicitar al Ministerio que detenga la tramitación de la inclusión del salmón en el catálogo nacional, argumentando que la gestión debería continuar en manos de las autonomías y adaptarse a las características de cada cuenca.
Qué puede pasar ahora con el salmón
El dictamen científico es un paso previo, pero no define por sí solo el futuro de la pesca.

El próximo movimiento será el debate en el Comité de Fauna y Flora, donde las comunidades autónomas deberán pronunciarse sobre la propuesta.
Si finalmente el salmón atlántico es incorporado al catálogo como especie “en peligro de extinción”, se establecerían nuevas obligaciones para su conservación y la pesca quedaría afectada por las medidas de protección correspondientes.
Por ahora, el futuro de uno de los peces más emblemáticos de los ríos del norte de España sigue abierto. Lo que ya muestran los registros es una caída histórica de sus poblaciones y temporadas de pesca que terminaron con cifras inéditamente bajas.









