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Amsterdam prohíbe las visitas turísticas al Barrio Rojo

El Ayuntamiento de Ámsterdam ha prohibido los tours a la Zona Roja de la ciudad (centro) como parte de un esfuerzo por restringir la creciente cantidad de visitantes en su centro histórico de la ciudad y porque “no son respetuosos” con los trabajadores sexuales.

Desaparecen también las giras por los bares de la zona anunciadas solo para consumir alcohol en todos ellos.

“En esta era ya no es aceptable ver a las trabajadoras sexuales como una atracción turística”, dijo el concejal de la ciudad, Udo Kock.

Una encuesta mostró que el 80% de las trabajadoras sexuales dicen que los turistas que se quedan boquiabiertos son malos para sus negocios y el año pasado, los concejales sugirieron trasladar el barrio chino a otra parte de la ciudad.

Combinados por vuelos baratos y reservas en línea, el número de turistas en Ámsterdam, una ciudad de 850,000 habitantes, aumentó a 19 millones en 2018, y el alcalde Femke Halsema predijo 29 millones para 2025. El centro de la ciudad medieval se está volviendo cada vez más insostenible, dicen los residentes.

La prohibición, que entrará en vigencia el 1 de enero, cubrirá las visitas pagadas y gratuitas, que según el ayuntamiento tienen un “efecto magnético” en cierto tipo de visitantes.

La cantidad máxima de personas permitidas en los recorridos organizados por el resto del centro de la ciudad se reducirá de 20 a 15, y los guías deberán contar con un permiso del consejo y un control de calidad, y cumplir con estrictas reglas de comportamiento.

Según el periódico Algemeen Dagblad, una proliferación de recorridos de bares y bares, así como giras con nombres como “Red light tours with Mistress Lola”, ha llevado a más de 1,000 grupos de turistas todas las semanas a detenerse en Oudekerksplein, una plaza en El centro del distrito de luz roja, con un récord de 48 en una hora.

El ayuntamiento de Ámsterdam ha tomado varias medidas para reducir el hacinamiento y las molestias causadas por el turismo en el centro de la ciudad y, en particular, en el distrito de luz roja. Las calles ahora están cerradas en las agitadas noches para permitirles limpiarlas, mientras que los anfitriones de la ciudad dirigen a los visitantes hacia diferentes direcciones.

La capital holandesa también lanzó iniciativas para frenar el número de tiendas dirigidas a los visitantes, restringió Airbnb, frenó los nuevos desarrollos hoteleros y aumentó los impuestos a los turistas.

Los grupos desaparecerán del Barrio Rojo, aunque los turistas sí podrán ir acompañados de un experto en cualquier modalidad de embarcación por los canales, previo pago de una tasa de 66 céntimos de euro. Para los autocares la situación es similar. El Ayuntamiento ha puesto fin a los paseos gratuitos. La autorización para el cicerone cuesta 100 euros. Los que operen sin licencia se arriesgan a una multa de 190 euros. Si el fraude lo comete una empresa, la sanción aumenta a 950 euros. En caso de reincidencia, se retira el permiso de forma permanente.

Escrito por Santiago Cravero Igarza

Director Creativo y de Contenidos en Intriper.com.

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