Un delfín mular encontró una particular estrategia para alimentarse en la Gran Barrera de Coral: persigue a otros peces hasta estresarlos y conseguir que expulsen lo que tienen en el estómago. Después, simplemente se come esos restos.
El comportamiento fue observado en varias oportunidades frente a Lady Elliot Island, en el sur de la Gran Barrera de Coral, y llamó especialmente la atención de los investigadores porque se trata de una estrategia asociada al cleptoparasitismo, una forma de alimentación basada en aprovechar la comida que otro animal ya consiguió.
El protagonista fue bautizado Bubbles y, según los científicos de la Universidad de Sunshine Coast que estudiaron su comportamiento, podría tratarse de la primera descripción detallada de este tipo de conducta en un cetáceo.

Una persecución con un objetivo diferente
Bubbles no parece perseguir a los peces con la intención de atraparlos y devorarlos. Su estrategia es mucho más particular.
El delfín localiza un grupo de peces, elige a uno de ellos y comienza a perseguirlo. La presión provoca que el animal expulse parte del contenido de su estómago. En ese momento, Bubbles abandona la persecución y se alimenta de la comida que el pez acaba de expulsar.
Los investigadores documentaron esta secuencia en 11 ocasiones entre 2021 y 2025, siempre en arrecifes poco profundos de Lady Elliot Island.
Además, observaron que el comportamiento se repetía de una manera bastante similar en distintos episodios. Esto llevó al equipo a plantear que no se trataría simplemente de una conducta oportunista, sino de una estrategia que el delfín podría haber aprendido y perfeccionado con el tiempo.
Una de las posibilidades que consideran los científicos es que Bubbles haya aprendido a identificar peces con el estómago más lleno, ya que perseguirlos podría proporcionarle una recompensa mayor.
El estrés sería parte de la estrategia
El fenómeno está relacionado con el cleptoparasitismo, una estrategia en la que un animal obtiene alimento que otro ya capturó, recolectó o, en este caso, había ingerido.
Aunque este comportamiento aparece en distintas especies animales, los investigadores señalan que está poco documentado entre mamíferos marinos.
En el caso de Bubbles, la hipótesis es que el delfín aprovecha la respuesta de estrés de los peces cuando son perseguidos. Esa situación podría hacer que expulsen el contenido de su estómago, dejándolo disponible para el cetáceo.
El equipo también planteó que los chasquidos intensos y repetidos y determinadas vocalizaciones podrían formar parte de la táctica utilizada para aumentar el estrés de los peces, aunque este mecanismo todavía requiere más investigación.
Por ahora, se trata de una hipótesis sobre cómo Bubbles consigue provocar la respuesta que necesita para obtener alimento.

Un delfín que caza solo
Otro detalle llamó la atención de los científicos. Los delfines mulares suelen participar en estrategias de alimentación grupales, pero Bubbles fue observado siempre solo durante estos episodios.
Para los investigadores, una posible explicación es que esta técnica le permita reducir el gasto energético que implicaría perseguir y capturar directamente peces rápidos.
En lugar de mantener una persecución hasta atrapar a la presa, el delfín consigue que el propio pez abandone parte de su alimento y después aprovecha esa oportunidad.
La repetición de la conducta durante varios años también plantea otra pregunta: ¿Bubbles es un ejemplar excepcional o existen otros delfines que utilizan estrategias similares y todavía no fueron observados?
Una conducta difícil de detectar
Los científicos creen que podría haber comportamientos poco habituales entre los cetáceos que todavía permanecen sin registrar. El principal problema es que observar animales bajo el agua durante períodos prolongados resulta extremadamente complejo.
Un delfín puede desarrollar una estrategia de alimentación durante pocos segundos y hacerlo a cierta distancia de los investigadores, lo que dificulta reconstruir exactamente qué ocurrió.
Por eso, el equipo considera que combinar drones con investigaciones submarinas podría permitir seguir a los animales durante más tiempo y registrar con mayor precisión sus comportamientos.
El caso de Bubbles también sirve para recordar que los delfines no son simplemente los animales sociables y juguetones que suelen aparecer en la cultura popular. Son depredadores capaces de desarrollar estrategias de alimentación complejas, aprovechar las respuestas de otras especies y adaptar sus técnicas a las condiciones de su entorno.
En este caso, un solo delfín convirtió la persecución de peces en una particular forma de conseguir comida: no necesitó capturar la presa para quedarse con su alimento.








