Una enorme onda oceánica asociada al fenómeno climático avanza hacia la costa y podría potenciar los efectos de las tormentas de invierno.
California se prepara para recibir uno de los primeros impactos visibles de un potente episodio de El Niño: el nivel del mar a lo largo de su costa podría aumentar aproximadamente 30 centímetros para mediados de octubre, elevando el riesgo de inundaciones durante los próximos meses.
El fenómeno está relacionado con una enorme masa de agua cálida que se desplaza desde las costas de México y Centroamérica hacia el norte. El movimiento se produce a través de una onda Kelvin costera, un tipo de perturbación oceánica que puede recorrer miles de kilómetros y modificar temporalmente la altura del mar.
Aunque no es perceptible como una ola convencional desde la playa, sus efectos pueden ser importantes.
Una ola que no se ve, pero eleva el océano
Las ondas Kelvin costeras no son grandes olas que rompen contra la costa. Se trata de movimientos lentos y de enormes dimensiones que pueden detectarse principalmente mediante satélites capaces de medir las variaciones en la superficie del océano.
Cuando alcanzan las costas de América del Norte, pueden desplazarse paralelamente al litoral y provocar un aumento del nivel del mar de entre 15 y 30 centímetros.
Según Dillon Amaya, oceanógrafo de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, la llegada de estas ondas constituye una de las primeras señales de que El Niño está comenzando a manifestar sus efectos en California.
El actual episodio se perfila, además, como el más intenso desde al menos 1950, de acuerdo con las previsiones citadas por CNN.
El problema: el mar más alto puede potenciar las tormentas
El aumento del nivel del mar no representa un riesgo únicamente por sí mismo. El verdadero problema aparece cuando coincide con otros fenómenos meteorológicos.

Durante el invierno, las tormentas pueden generar fuertes oleajes y mareas que, al encontrarse con un océano temporalmente más elevado, tienen mayores posibilidades de provocar inundaciones y daños en las zonas costeras.
Los científicos advierten que El Niño puede generar una especie de efecto acumulativo: el mismo fenómeno que eleva el nivel del océano también modifica las condiciones atmosféricas y oceánicas que pueden favorecer determinados episodios de tormentas.
Además, las aguas más cálidas asociadas a El Niño se expanden y ocupan un mayor volumen, contribuyendo también al incremento del nivel del mar.
Por eso, los especialistas estiman que el nivel total del océano podría situarse entre 25 y 35 centímetros por encima de lo normal en distintos sectores de la costa californiana.
Un riesgo que se suma al cambio climático
El aumento provocado por El Niño será temporal, pero se superpone a una tendencia de largo plazo: el crecimiento del nivel del mar causado por el calentamiento global.
Patrick Barnard, investigador de la Universidad de California en Santa Cruz, señaló que muchas comunidades de la costa oeste fueron construidas prácticamente al nivel del mar, por lo que incluso variaciones relativamente pequeñas pueden tener consecuencias importantes.
Según el especialista, cada incremento de entre 5 y 10 centímetros en el nivel del mar puede duplicar el riesgo de inundación en determinadas zonas costeras.
El escenario resulta especialmente relevante porque, en algunas áreas de California, el aumento del nivel del mar registrado desde la era preindustrial ya ronda los 30 centímetros.
El nuevo incremento asociado a El Niño podría, aunque de manera transitoria, sumar una magnitud similar en cuestión de semanas.
El largo viaje de una onda oceánica

Las ondas Kelvin cumplen además un papel fundamental en la formación y evolución de El Niño.
Estas perturbaciones transportan enormes cantidades de calor desde el Pacífico occidental hacia las zonas central y oriental del océano, cerca del ecuador. El calor se desplaza por debajo de la superficie marina y posteriormente vuelve a subir, contribuyendo al calentamiento de las aguas superficiales.
El recorrido puede ser extraordinariamente largo: una onda Kelvin puede tardar unos 120 días en desplazarse desde el Pacífico occidental hasta las costas del noroeste de Estados Unidos e incluso alcanzar el golfo de Alaska.
Ahora, una de esas ondas avanza hacia California.
Para los científicos, su llegada representa una de las primeras evidencias concretas de que el poderoso episodio de El Niño que se desarrolla en el Pacífico tropical ya está teniendo consecuencias sobre la costa estadounidense.
Y con el invierno acercándose, el temor es que unos centímetros adicionales de agua sean suficientes para convertir tormentas habituales en episodios mucho más dañinos.








