El gobierno islandés planea presentar el proyecto en febrero de 2027. La iniciativa llega después de un informe que reveló que algunas ballenas podían permanecer agonizando hasta dos horas tras ser arponeadas.
Islandia podría dar un giro histórico en su relación con la caza comercial de ballenas. El gobierno anunció que en febrero de 2027 presentará ante el Parlamento un proyecto de ley destinado a prohibir definitivamente esta actividad en sus aguas.
Si la iniciativa es aprobada, Noruega y Japón quedarían como los únicos países que mantienen la caza comercial de ballenas a escala industrial, después de que Islandia abandone una práctica que todavía genera un fuerte debate dentro y fuera del país.

La propuesta llega después de años de presión internacional y de un proceso de revisión de la actividad que cobró especial fuerza en 2023, cuando un informe encargado por el propio gobierno islandés reveló un dato especialmente preocupante: algunas ballenas alcanzadas por arpones podían tardar hasta dos horas en morir.
Aquel informe llevó a las autoridades a suspender temporalmente la caza durante ese año y volvió a instalar el tema en el centro de la discusión política.
Una normativa que el gobierno considera obsoleta
La posibilidad de avanzar hacia una prohibición había ganado impulso durante 2026. A comienzos de ese año, la ministra de Industrias de Islandia, Hanna Katrín Friðriksson, manifestó públicamente su respaldo a una reforma de la legislación vigente y consideró que las normas actuales habían quedado desactualizadas.
El anuncio de un proyecto de ley representa ahora el paso formal para intentar modificar ese marco.
Organizaciones defensoras de los animales celebraron la iniciativa. Humane World for Animals calificó el proyecto como un hito y sostuvo que existe un respaldo político y social considerable para terminar con la caza comercial.
El debate no se limita al impacto sobre las poblaciones de cetáceos. También involucra cuestiones relacionadas con el bienestar animal, la conservación marina y la necesidad de mantener ecosistemas oceánicos saludables.
Una empresa todavía tiene permiso para cazar
La prohibición, sin embargo, no necesariamente significaría el final inmediato de la actividad.
Actualmente, una sola compañía ballenera continúa operando en Islandia. Cuenta con una autorización otorgada por un gobierno interino anterior que tiene vigencia hasta 2029.
Esta situación podría generar una transición entre la aprobación de una eventual prohibición y el final efectivo de la actividad comercial. De acuerdo con las organizaciones que apoyan la medida, los permisos existentes podrían mantenerse hasta su vencimiento.
Hasta el 8 de septiembre de 2026, se habían capturado 80 ballenas de aleta durante la temporada vigente. La actividad se desarrolla entre junio y finales de septiembre y tiene una cuota máxima establecida de 150 ejemplares.
Por eso, incluso si el Parlamento aprueba la nueva legislación, el futuro de esos permisos será uno de los puntos jurídicos más relevantes de la discusión.
El blanco principal son las ballenas de aleta
La especie más vinculada a la caza comercial islandesa es la ballena de aleta, considerada el segundo animal más grande del planeta después de la ballena azul.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza la clasifica actualmente como vulnerable, aunque sus poblaciones mostraron recuperación después de décadas de restricciones internacionales a la caza comercial.
La Comisión Ballenera Internacional estableció una moratoria sobre la caza comercial en 1986. Islandia y Noruega, sin embargo, retomaron posteriormente la actividad comercial, mientras que Japón abandonó la organización internacional en 2019 y volvió a cazar ballenas en sus propias aguas.
Durante los últimos años, esos tres países fueron los principales Estados que mantuvieron esta práctica a escala comercial.

Qué podría cambiar si se aprueba la ley
La aprobación del proyecto convertiría a Islandia en un nuevo caso de abandono de la caza comercial de ballenas y modificaría el escenario internacional de esta actividad.
Para los defensores de la prohibición, el cambio también representaría una respuesta a las evidencias sobre el sufrimiento provocado durante la captura. El informe estatal de 2023 fue especialmente relevante porque mostró que el uso de arpones explosivos no garantiza una muerte inmediata, con algunos ejemplares que permanecieron con vida durante períodos prolongados.
La organización IFAW, dedicada a la protección de los animales, consideró que la iniciativa supone un avance importante para la conservación marina y el bienestar animal.
Ahora el proyecto deberá ser presentado formalmente ante el Parlamento en febrero de 2027. Allí comenzará una nueva etapa de un debate que Islandia mantiene desde hace años y que podría terminar con una práctica que todavía continúa vigente en sus aguas.
Si la prohibición finalmente entra en vigor, Noruega y Japón quedarían como los únicos países que mantienen la caza comercial de ballenas a escala industrial.








