Una serie de anomalías detectadas en el fondo del mar frente a las costas de República Dominicana podría abrir una nueva etapa en la búsqueda de algunos de los barcos que participaron en las primeras expediciones europeas hacia América. Una misión internacional vinculada a la UNESCO identificó más de 40 puntos de interés submarino en la bahía de La Isabela, un lugar cargado de historia y estrechamente relacionado con el segundo viaje de Cristóbal Colón.
Por ahora, los investigadores mantienen la cautela. Las irregularidades detectadas bajo el agua todavía no pueden ser identificadas como restos de embarcaciones y será necesaria una nueva etapa de excavaciones arqueológicas para determinar su origen, antigüedad y valor histórico.
Sin embargo, entre las posibilidades que se analizan se encuentra la presencia de barcos relacionados con el segundo viaje de Colón, así como otros naufragios ocurridos entre los siglos XVI y XVIII.
Más de 40 misterios bajo el mar
La investigación se concentra en la bahía de La Isabela, en la costa norte de República Dominicana. Allí fue establecido, en 1493, el primer asentamiento español permanente en América, durante la segunda expedición encabezada por Cristóbal Colón.
Las exploraciones realizadas en 2024 y 2026 permitieron identificar más de 40 anomalías en el lecho marino. Ahora, los especialistas intentarán determinar si se trata de formaciones naturales, restos arqueológicos u objetos vinculados con antiguas embarcaciones.
Alejandro Gumá Ruiz, funcionario de la oficina regional de la UNESCO en La Habana, explicó que las anomalías podrían estar relacionadas con patrimonio cultural subacuático, aunque advirtió que todavía no existen certezas.
La próxima fase será fundamental para despejar el misterio. A través de excavaciones y estudios arqueológicos, los investigadores buscarán establecer qué se esconde realmente bajo las aguas de esta histórica bahía.

¿Los barcos del segundo viaje de Colón?
Una de las hipótesis que más expectativas genera es la posibilidad de que algunos de los vestigios estén vinculados con el segundo viaje de Cristóbal Colón a América.
La expedición, iniciada en 1493, tuvo una escala mucho mayor que el primer viaje y estuvo integrada por una importante flota que transportó colonos, animales, provisiones y materiales para establecer nuevos asentamientos en el continente.
La Isabela fue precisamente uno de los principales escenarios de aquella expedición. Por ese motivo, los investigadores consideran que el área podría conservar evidencias arqueológicas relacionadas con aquellos primeros años de presencia europea en América.
No obstante, los especialistas también contemplan otras posibilidades. La región tuvo una intensa actividad marítima durante siglos, por lo que algunos de los restos podrían corresponder a embarcaciones naufragadas entre los siglos XVI y XVIII.
Solo las excavaciones permitirán determinar si alguna de estas anomalías tiene relación directa con los viajes de Colón.
Una investigación que reúne a cinco países, entre ellos la Argentina
El proyecto cuenta con la participación de especialistas e instituciones de cinco países y combina conocimientos de arqueología subacuática, patrimonio cultural e investigación histórica.
Entre las entidades involucradas se encuentran el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, la Secretaría de Cultura de la Nación de Argentina, la Universidad de Cádiz, el Centro de Arqueología Subacuática de Cádiz, el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de España y la Universidad de California.
A comienzos de 2027, una comisión conjunta de España y República Dominicana deberá definir la financiación de las futuras operaciones arqueológicas, que permitirán avanzar sobre los puntos detectados durante las exploraciones.
Si se confirma la presencia de embarcaciones antiguas, los hallazgos serían estudiados y preservados en el mismo lugar en el que fueron encontrados, siguiendo los principios establecidos para la protección del patrimonio cultural subacuático.

Un patrimonio amenazado por el cambio climático
La investigación no solo busca descubrir qué esconden las aguas de La Isabela. El proyecto también intenta desarrollar estrategias para proteger un patrimonio que enfrenta amenazas cada vez mayores.
El cambio climático representa un riesgo para los restos arqueológicos submarinos debido a fenómenos como la acidificación de los océanos y el aumento de la intensidad de eventos meteorológicos extremos, entre ellos los huracanes.
Los investigadores consideran que la conservación de estos posibles vestigios deberá estar acompañada por estrategias que combinen la protección del patrimonio cultural con medidas de adaptación frente a los cambios ambientales.
Anne Lemaistre, directora de la oficina regional de la UNESCO, destacó que la iniciativa también permitirá fortalecer las capacidades de República Dominicana para investigar, preservar y gestionar de manera sostenible su patrimonio subacuático.
Por ahora, bajo las aguas de La Isabela hay más preguntas que respuestas. Las 40 anomalías detectadas podrían no tener relación con las expediciones de Cristóbal Colón. Pero si las futuras excavaciones confirman la presencia de restos de aquellos barcos o de otros naufragios históricos, el Caribe podría revelar una nueva pieza de uno de los capítulos más trascendentales —y controvertidos— de la historia de América.








