La Pirámide de Cestio, construida como sepulcro para un magistrado romano, vuelve a recibir visitantes después de tres años de obras. El monumento mide más de 36 metros y fue levantado en apenas 330 días
En pleno corazón de Roma existe una construcción que parece pertenecer a otro lugar y a otra civilización: una auténtica pirámide egipcia levantada hace más de 2.000 años. Se trata de la Pirámide de Cestio, un monumento funerario construido durante la época de los césares que acaba de reabrir sus puertas después de tres años de trabajos de restauración y renovación.
Ubicada junto a la Porta San Paolo y al Cementerio Protestante de Roma, la pirámide fue construida entre los años 18 y 12 a. C. como sepulcro para Cayo Cestio Epulón, un magistrado romano.

El monumento tiene una base cuadrada de aproximadamente 30 metros de lado y alcanza los 36,40 metros de altura. Su exterior está revestido de mármol, mientras que la estructura interna fue construida principalmente con ladrillos.
Uno de los detalles más sorprendentes se encuentra en las inscripciones en latín ubicadas en sus lados oriental y occidental. Allí se dejó constancia del nombre de Cestio y de las circunstancias de la construcción. Según esos registros, la pirámide fue levantada en apenas 330 días.
Un pedazo de Egipto en Roma
La construcción de la pirámide estuvo vinculada con la fascinación que el mundo egipcio despertó en Roma después de que Egipto se convirtiera en una provincia romana.
Durante ese período comenzaron a aparecer en la ciudad monumentos y tumbas inspirados en modelos egipcios y, particularmente, en la arquitectura desarrollada durante la época de los Ptolomeos.
La Pirámide de Cestio es el único edificio de estilo egipcio de este tipo que se conserva en Roma, lo que la convierte en una pieza excepcional del patrimonio de la ciudad.
Durante siglos, además, su verdadera función llegó a ser objeto de especulaciones. En épocas pasadas incluso se creyó que podía tratarse de la tumba de Rómulo, uno de los fundadores legendarios de Roma.
En el siglo III, el monumento adquirió una nueva función defensiva: fue incorporado a la Muralla Aureliana, el sistema de fortificaciones construido alrededor de la ciudad.
Tres años de obras para volver a abrirla al público
La reapertura se produjo después de una intervención realizada por la Superintendencia Especial de Roma dentro del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia (PNRR), Caput Mundi.
Los trabajos no se limitaron a restaurar el monumento. También se renovaron diferentes espacios para mejorar la experiencia de los visitantes y facilitar el acceso.
Uno de los cambios más destacados es el nuevo sistema de iluminación, diseñado para resaltar tanto la arquitectura interior de la pirámide como los elementos decorativos y los frescos de la cámara funeraria.
La intervención también incorporó un sendero accesible con nuevo pavimento, renovó las zonas ajardinadas e instaló un sistema de riego modernizado. Además, se colocaron nuevos paneles informativos y se mejoraron las vallas y los accesos al monumento.
La iluminación fue diseñada especialmente para destacar los volúmenes arquitectónicos y dirigir la mirada hacia los frescos de la cámara funeraria sin modificar la percepción original del espacio.
Cómo visitar la Pirámide de Cestio
Con la reapertura, el monumento vuelve a formar parte de la oferta cultural de Roma. Las visitas guiadas gratuitas están programadas entre el 4 de septiembre y el 31 de octubre, todos los viernes de septiembre y octubre.

Habrá recorridos tanto durante el día como en horario nocturno, aunque será necesario realizar una reserva previa y las visitas estarán sujetas a disponibilidad.
Más de dos milenios después de su construcción, la Pirámide de Cestio continúa integrada en el paisaje urbano de Roma. Su presencia junto a las antiguas murallas recuerda una época en la que la capital del Imperio incorporó elementos de otras culturas y los convirtió en parte de su propia arquitectura.
Hoy, aquel antiguo sepulcro romano inspirado en Egipto vuelve a abrirse al público con una nueva puesta en valor, permitiendo conocer desde dentro uno de los monumentos más singulares y menos habituales de la capital italiana.








