Turquía multa a quienes no usan barbijo obligándolos a leer 10 libros

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Sin dudas, lo que Turquía está intentando hacer es demostrar que la ignorancia puede llevarnos por mal camino y la negligencia es un atajo que, lamentablemente, no conduce a buen puerto. En efecto, el país que se extiende desde Europa oriental hasta Asia occidental ha implementado una ejemplar medida para “sancionar” a quienes no cumplan las normas requeridas para contener el coronavirus, en especial el uso de barbijos.

Fue precisamente la provincia de Sakarya, en el noreste del país, donde pusieron en marcha una metodología bastante insólita para multar a quienes circulen por las calles sin mascarilla: leer 10 libros. Sí, no es un delirio, Turquía lo está haciendo. Durante la jornada de este viernes, la gobernación de Sakarya anunció que para quienes no usen barbijo se aplicará una “condena” que comprende: tres días de cuarentena en casa, leer diez libros y una multa económica.

Turquía multa a quienes no usan barbijo obligándolos a leer 10 libros
Turquía multa a quienes no usan barbijo obligándolos a leer 10 libros

La iniciativa cuenta para las personas que no usen mascarilla en espacios públicos y sus respectivos lugares de trabajo. El gobernador de la provincia, Çetin Oktay Yildirim, detalló: “Se impuso una sanción a 65 personas que no llevaban mascarilla durante las inspecciones realizadas hoy: multa de 900 liras (100 euros/120 dólares), cuarentena obligatoria de tres días y la lectura de diez libros”.

Semejante decisión tiene que ver con que el ministro de Sanidad, Fahrettin Koca, anunció recientemente que Turquía se encuentra en “el segundo pico de la primera ola” del coronavirus, con una media oficial de 1.500 casos diarios. La desesperación por no aumentar el número de un registro diario de casos llevó a determinar los mencionados protocolos.

Por otra parte, el gobierno turco también anunció hoy que los ciudadanos que den positivo en COVID-19 y se quieran saltar la cuarentena, serán sancionados y encerrados en dormitorios habilitados durante al menos dos semanas.

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Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá por ingerir alimentos fuera de su dieta habitual

No hace más de diez días que compartíamos una alegre noticia que llegaba desde los Esteros del Iberá a todo el territorio argentino: en la provincia de Corrientes, tres guacamayos rojos recién nacidos parecían marcar un gran avance para la recuperación de la especie, considerada por más de 100 años como en extinción.

Incluso advertíamos que posiblemente, estos guacamayos fueran los primeros en nacer en estado silvestre, luego de 150 años de extinción. Motivo por el cual el acontecimiento había sido muy celebrado por los trabajadores en el predio y la fundación Rewilding Argentina, creada en el año 2010 para enfrentar y revertir la extinción de especies y la degradación ambiental resultante, recuperando la funcionalidad de los ecosistemas y fomentando el bienestar de las comunidades locales.

Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá
Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá

Ahora, tristemente, la misma fundación fue encargada de comunicar la muerte de uno de los tres pichones de guacamayo rojo que habían nacido días atrás en el Iberá. Tras un exhaustivo control y necropsia, detectaron que había sido alimentado con semillas de girasol, una oleaginosa no nativa perjudicial para estas aves.

Las mismas han sido provistas por humanos, marcando la polémica en una práctica que no es la primera vez que se debate: el peligro que podría causar dar de comer a animales con alimentos indebidos o fuera de su dieta habitual.

“Uno de esos pichones a los pocos días aparece muerto y en la necropsia se le encuentran en el buche restos de semillas de girasol, justo en el momento que nos llega la información de que había una mujer, que es operadora de turismo, guía del parque provincial, coordinadora de un Club de Observadores de Aves (COA) de la localidad de Ituzaingó, que estaba cebando a los guacamayos con una bandeja donde ponía diferentes semillas, entre ellas de girasol”

Marisi López, referente de la fundación Rewilding Argentina

Además, López detalló que “se tardan años en lograr que estas aves aprendan a ser libres, aprendan a reconocer los frutos silvestres para poder comer y dejen de comer alimentados por una persona en una bandeja y el hecho de que se las pongan hace que retrocedan en la fase de aprendizaje… El girasol es altamente dañino porque tiene una gran concentración de aceite que hace que los guacamayos se vuelvan adictos y que en largo plazo les ocasione la muerte“.

En efecto, los responsables de la fundación descubrieron que el padre de estos guacamayos recién nacidos iba hasta esas bandejas y después alimentaba a los pichones. En diálogo con la agencia de noticias Télam, desde Rewilding destacaron que se trata de “una noticia tremenda para el proyecto porque pone en riesgo la salud de los guacamayos, de los que ya están libres, de los tres guacamayos rojos recién nacidos, porque volvemos un paso atrás en su libertad y vuelven a ser mascotas“.

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